jueves, 3 de enero de 2019

CAMINO DEL NORTE 2ª Etapa Tremañes (Gijón) Soto de Luiña (Cudillero)

IMG_1987

Tras la buena cena a  base de parrilla regada con sidra  en la casa materna, en la aldea de Tremañes, y recolocadas nuestras cosas, nos dispusimos a emprender el Camino hacia Santiago, tomando como referencia el Camino del Norte.

Pero lo cierto  es que salir de casa andando siempre es una alegría, pero en este caso enfrentarnos al tramo de Gijón- Piedras Blancas, no nos seducía nada, zonas de polígonos, y zonas industriales... por lo cual optamos por dar un salto en el recorrido, para ello tomamos el FEVE en el apeadero de Tremañes para ir al menos hasta la zona de Piedras Blancas, y así fue como nos instalamos en el tren para disfrutar del viejo trayecto del Feve, lo cual  resulta siempre muy interesante.

clip_image002

Al final el viaje dejó atrás Avilés y Piedras Blancas, y nos colocamos en Soto el Barco, agradeciendo a FEVE, el viaje y que nos regalara el billete hasta tal punto, pues la etapa de 63 kilómetros, se iba a quedar reducida a unos 20 km, que tras la paliza del dia anterior, pues era bienvenida, aunque Maki iba de fresco.

Acoplado el equipaje a nuestras espaldas, colocado el sombrero vaqueiro, y bien apoyada la vara de bambú, a modo de ligero bordón enfilamos camino de Soto, disfrutando de algunas de sus bien cuidadas edificaciones, para de este modo bajar hacia uno de los puntos más peliagudos de cruce en la vieja peregrinatio hacia Santiago como era cruzar el río Nalón, incluso hoy, con nuestras mochilas cruzar el largo puente de la Portilla entre tanto fierro es toda una aventura.
IMG_1988IMG_1990IMG_1989

Contemplamos al paso el monolito a los que aún quedan por las cunetas fruto de las viejas sacas de la Guerra Civil, y también perdemos unos minutos en observar los vetustos andamiajes marinos para subir a las barcas que trasegaban por el río Nalón, y que hoy son toda una estampa de postal.

IMG_1994IMG_1997IMG_1995

Cruzado el puente subimos en prolongada rampa hacia Muros del Nalón, a cuyo paso nos salió una especie de espantajo peregrino, empeñado en secar sus ropas a la vieja manera de los espantapájaros. Un saludo y sonrisa a la guiri peregrina, que se puso tras nuestros pies para subir hasta las primeras casa del barrio de Era, donde la peregrina quedó ya anclada ante la colorida oferta del albergue La Naranja Peregrina, no sé de donde vendría pero allí la dejamos encandilada por tanta novedad.

Nuestra meta era subir a la soleada plaza de Muros del Nalón, para tomar el tentempié y avituallarnos de pan, lo cierto es que el buen sol y temperatura no colaboraba a que uno se levantase de la mesa, pero el deber del peregrino es recorrer el camino y alrededor de la cerveza eso parece imposible, y además veo pasar a la guiri peregrina a toda pastilla una vez se ha desenganchado de su admiración por el albergue ya citado.

IMG_2000IMG_1998IMG_2001

Cruzamos Muros, para buscar la estación de Feve, donde las marcas peregrinas nos meten van introduciendo en caminos más confortables, huyendo del apestoso asfalto. Se cruza la riega Aguilar que ya nos dice que nos espera, pese al buen tiempo las riegas bajan llena de agua de las semanas anteriores, y más que bajarán.

Nos ceñimos a las laderas de Cuesta la Bana para poder subir hacia El Pito, con sus esbeltas edificaciones que se nos presenta al paso: La escuelas, el Palacio de los Selgas, que solo vemos desde la portalada, y el conjunto de iglesia y anexos, cuyo templo conserva el viejo ara del Rey Silo.

IMG_2037IMG_2039IMG_2040

De nuevo tras unas fotos, nos vamos al camino que ahora desfila arriba y abajo por asfalto, de nuevo no sabemos como aparece nuestra guiri peregrina, la cual creo que anda dando saltos por aquí y por allá y como bastante perdida, aunque en la zona de Piñera es bastante fácil si uno no les presta atención a las marcas.

IMG_2005IMG_2007IMG_2010

En el camino nos vamos encontrando con otros peregrinos, algo escasos por estas zonas y en el mes de junio.

Se entra en la parroquia de Piñera, y a la altura de la ermita de San Juan de Belandres nos quedamos a dar un tiento a las vituallas, o sea que tiramos navaja y probamos los embutidos y quesos que nos ha preparado Carolina, y con la bota vino pues alegramos la cuestión del yantar.

IMG_2050

La autovía A-8 ha desfigurado bastante el trazado jacobita, y tras cruza el eje vial que recorre toda la cornisa cantábrica nos ceñimos a las laderas de Montarés. Me llama la atención que el Camino no baje hasta Cudillero y se empeñe en el rumbo Oeste para sacarnos hacia lo alto de la Concha Artedo, que parece el paraíso de los puentes.

IMG_2012IMG_2013IMG_2014

Estamos a algo más de la mitad de nuestra ruta, hemos andado unos 15 km, y aún debemos bajar hacia lo fondero de la Veiga de Artedo, yo tenía idea que había un camino que iba en plano, el cual cruzaba toda la vega hacia Artedo y continuaba hasta Fontán hacia la Cogolla, pero las marcas peregrinas nos sacan en rampa por La Debesa y el Ribete para cruzar otra vez la A-8 y por Pardin y Oturo y dando la vuelta a Pico Mayor hacia Campo Cima, ya en la parroquia de Numayor para tomar una bonita senda que busca en descenso la fuente La Fontona para entrar por El Piñero a los territorios de Las Luiñas, parajes de vaqueiros y xaldos.

IMG_2016IMG_2018IMG_2017

En esta puerta del mundo vaqueiro, no se aprecia aún toda la dimensión de este curioso y singular pueblo ganadero, amante de la trashumancia y que se puede observar con admiración a poco que nos adentramos en los valles interiores por los cuales estos pastores se han ido asentando desde tiempos remotos.

IMG_2019

Las Luiñas, siempre han tenido para mí un cierto encanto que no sabría definir, tras la búsqueda del albergue, al final tras unas 6 horas de caminata, entramos a eso de las 5 de la tarde a las viejas escuelonas del siglo XXI donde hoy se ubica el Albergue  de Soto Luiña. Albergue solo para peregrinos, dividido en 2 salas  y sin cocina, por 6 euros por persona

IMG_2057IMG_2058IMG_2063

El albergue lleno, al menos en la habitación que estaba abierta, me toca una cama alta, que me parece estar en las nubes, a Maki parecido, le digo a la hospedera que a mi edad andar por las alturas y por las noches que malo.

Se planta y me dice que toca lo que toca, al final termina su turno cuando llegan un importante número de  biciperegrinos, por lo cual se abre la otra habitación, en la cual nos colarnos de rondón para dormir a pierna suelta en camas bajeras, pues nos lo merecemos, hoy la ruta ha sido dura, todo un tobogán de repechos.

IMG_2065IMG_2069IMG_2067

Victor Guerra

miércoles, 5 de diciembre de 2018

El Camino del Norte. Gijón- Santiago de Compostela y Vuelta.

IMG_1929  1
Una ruta jacobea por Asturias y Galicia; 500km y 9000 mts. de desnivel acumulado)

Introducción y etapa prólogo: Villaviciosa-Gijón.

De nuevo como los pastores trashumantes, cuando cada 29 de septiembre retornan a los lejanos valles de invierno, hoy me dispongo a contar la andadura por esos caminos de dios y del diablo, en una continua peregrinatio con el objetivo de llegar a Santiago, sin prisas, pero sin pausas, que decían los trajineros de las vías astures camino de Castiella.

Volvemos al Camino una vez más, tras las pequeñas trasterminancias peregrinas por los caminos cántabros con el objetivo de materializar el proyecto del libro de Mis Caminos a Santo Toribio de Liébana, que espero vea pronto la luz.

Tras todos esos trajines camineros, y atado durante meses a la pata de la mesa para dar cumplida promesa de entrega de materiales, textos y fotos para el citado libro, llegó el momento de pensar en el Camino, ese con el que he soñado todos estos meses, ciento y una quimérica visión si más definición que echarse a los caminos.

En el caletre rondaba la idea de lanzarnos, Maki y el que suscribe, a la realización del Camino Portugués, comenzado en Oporto y concluido como no, en Santiago de Compostela, pero conociendo a Maki, y las peculiaridades de nuestros viajes, los presupuestos que manejamos, las querencias de uno y otro, y la escasa por no decir que nula predisposición a programar con tiempo un viaje, y más desde Asturias a Oporto, lo cual, salvo hacerlo en avión, abordarlo de otra manera es toda una aventura de interminables viajes.

IMG_1987

Digamos que presentado a Maki, compañero de andanzas y hermano de sangre, el proyecto portugués, se me antojaba que era tal empresa, algo así como la de Jasón y los argonautas, y más viendo la cara de Maki, ante las condicionantes del viaje hasta llegar al punto de partida: Oporto.

Tiraba de nosotros la idea de darle un abrazo a Isabela, y de andurriar por Oporto todos juntos, y me hacía ilusión ver a Maki en Oporto al que todo su universo viajero fuera de España, se resume a un largo fin de semana que me lo llevé a Bayona (Francia), de lo cual volvió sulfuroso, pues ni la comida, ni los horarios, ni el tomar nini cervezas a precio de oro, le satisficieron.

Por eso cuando le dije que debíamos sacar el billete de avión, adelantando dineros, y que en ese viaje no podíamos llevar los bordones al uso, ni nuestras queridas navajas taramundesas, ni la cocinilla de emergencia, ni líquidos, fue como si le hablara de meternos en el laberinto del minotauro, para poder coger el camino, pero sin hilo y sin hacha.

Por lo cual rebusqué en la memoria y la experiencia sobre aquellos posibles Caminos que podíamos hacer en un período de unos 15 días, que es el plazo en que nuestra coexistencia tiene establecido antes del choque de trenes existencial.

Era difícil decidirse, Maki su primera experiencia caminera, fue hacer el Camino de las Reliquias desde Oviedo, llegar a las tierras trashumantes de la Babia para poder recorrer un par de días y virar por la Omaña, por el llamado Camino Olvidado hacia las tierras bercianas a través de Boeza, y luego tomar el Camino de los Francos, o de los monjes negros combatidores de todas herejías.

Y de esta manera nos fuimos camino de Santiago. Experiencia dura, unos 14 días de viaje, 563 km., de andadura y un trajinar un buen montón de metros ascendidos. Pero valió la pena, la mítica y la mitología priscilianista nos sirvió de hilo de Ariadna.

El siguiente viaje caminero jacobita, fue algo menos impactante, hicimos el Camino Primitivo, digamos que fue algo aburrido, al menos para dos norteños como nosotros, aun teniendo el recorrido cierta base histórica, yo creo que más mítica que realidad, y de esta guisa nos echamos al Camino Primitivo, el que hiciera el monje-rey Alfonso II el Casto, para ver coño sucedía en los términos occidentales de sus territorios con respecto a una extraña aparición, ese fue nuestro hilo conductor, y aunque las lecturas del libro del amigo Polledo el Buen Camino, animó nuestra andanza, no fue lo mismo, aunque al final el Camino volvió a ponernos en la línea experiencial aunque algo menos cautivadora

En este último caso anduvimos sujetos a horarios, a caprichos alberguistas y demás mamandurrias, por tanto, digamos que se disfrutó de otra manera.

Por tanto, ahora tenía que presentar un viaje que fuera salir de casa, de Tremañes, y tener 14 o 5 días de asueto para echarnos al Camino, sin que Maki se echara atrás, pues este año no veía yo que estuviera muy por labor de echarse a los caminos, más allá de la excusa de acompañarme…
image

No quedaba otra que lanzar la propuesta del Camino del Norte, el que va pegado a la costa cantábrica hasta la frontera astur -galaica: Figueras-Ribadeo, donde se deja el marítimo rumbo Oeste, para virar al Suroeste metidos ya en tierras de interiores de la Gallaecia profunda.

Presentar otras propuestas más aventureras, como continuar el Camino Olvidado, desde la Omaña hacia las tierras de los Ancares, toda una aventura, era meterse en camisa de once varas, y digamos que la culminación del citado libro dedicado a la Liébana, no me dejó mucho tiempo ni ganas de preparar el viaje.

Camino del Norte. Etapa Villaviciosa-Gijón.  31 Km y 901 mts., de ascenso acumulado, 8 horas en movimiento

«de solanas y soledades»

image

Así fue, con unas fotocopias de una guia por aquello de tener referencias de los albergues, aunque siempre prima más mi experiencia y vivencias por los andurriales jacobeos de la costa asturiana, aun así, con todo, nos echamos sin mucho más, a la aventura del Camino del Norte, comenzado desde la puerta de la casa materna en Tremañes (Gijón).

Como agnósticos y descreídos, no fuimos al ver al señor párroco para que santificara nuestra aventura, o bendijese a nuestras personas y pertenecen cias y tal y como se hacía antaño. Eso sí, tuvimos que pasar por vicaría de carácter laico, como es el Corte Inglés, que fue quien nos vendió la extensa credencial peregrina, y como tal deje su pecuniario sello a modo de aval de un Camino sacro, cruel paradoja sobre de cómo se materializan los avances, y cómo se constatan los abandonos de las viejas fórmulas de avalarse. Eso si todo muy limpio, llano como todo negocio legal.

IMG_1930IMG_1931IMG_1698

Mi Camino empezó un día antes, concretamente en Villaviciosa de donde salí andando para hacer la clásica etapa de Villaviciosa a Gijón, con los repechos ya conocidos de Niévares y el Curviellu, con parada en Llantao para dar un bocado y tomar una sidra.

Empezaba así un periplo de unos 15 días por el Camino del Norte con el clásico desvío directo a Gijón dejando San Salvador de lado por aquello de visitar al Señor Santiago, que de criado ha pasado a ser Amo y Señor de los Caminos jacobitas.

Me fui de solanas, mi señora estaba de viaje académico, o sea que salí tranquilamente de la villa de Maliayo, tras un desayuno en la Confitería Viena, y emprendí viaje hacia el Faunino de Casquita, y poniendo en liza los recorridos que he ido describiendo en este mismo blog como alternativas a la carretera.

IMG_1933IMG_1934IMG_1935

Así de contento iba por el camino tradicional para visitar la hermética iglesia de San Juan de Amandi, tras visitar la portada de la iglesia de la Oliva, todo ello cerrado a cal y canto, y digo lo de contento, pues estrenaba bordón cañavero, la antigua barriguda mochila fue sustituida por otra más estilizada y cómoda, y calzaba unas sandalias de cuero marca Chiruca, ah y un paraguas trapezoidal por aquello de tapar la mochila con el agua de nube, pues toda esta primavera ha venido cagada de aguas, y no era plan de andar calado, al final este terminaría en Gijón, y las aguas harían su trabajo.

Salí solo, y digamos que concluí el viaje solo, por las tierras de Amandi cruzando su apuntado pontón y enlazando La Parra tomo la carretera VV-10 para darle un adiós al Faunino o Faunón de Casquita, que allí reposa en plena soledad, y tras unas fotos, sigo la andadura por las tierras de Grases, en cuya traza jacobea dejé por aquello de visitar la iglesia parroquial, y seguir por el camino que sigue un tramo la VV-10 para coger el trazado que sigue el Camín de Covadonga, y de la da vuelta a finca de «Eladio Concha» para colocarme debajo del palacio-fortificación de Niévares. Es una alternativa que relato en este enlace.
IMG_1936IMG_1938IMG_1941

Al llegar a Niévares me vino al recuerdo el compromiso que tengo de hacer un artículo sobre el tema de Niévares, de la Concha y el Camino de Santiago, para ver si consigo desfacer algún entuerto.

IMG_1947

A este respecto me llama la atención a modo de paradoja, que se quiere presentar como un estandarte del Camino jacobeo a la familia de la Concha, y resulte que para hacer el Camino en las cercanías de Niévares, haya que hacer un rodeo a su finca de Eladio Concha, porque este prohíbe desde muy antaño, pese a los caminos públicos que atraviesan sus propiedades, y no valen ni células familiares ni credenciales peregrinas. O sea, o se siguen las marcas jacobitas o las del Camino de Covadonga, como es mi caso, lo cual me deja un buen sabor de boca, al recorrer por completo y cargado de mochila y bordón, el trazado que propongo como alternativa al recorrido jacobita clásico que cuenta con bastante asfalto.

En Niévares, empieza lo duro del Camino, y lo hago por el empinado repechón que sube directo a buscar la carretera del Alto de la Cruz.

IMG_1954IMG_1955IMG_1953

Si bien el camino es amplio este presenta dos cuestarrones hormigonados separados por un tramo de camino que arranca delante de la casa de los perros, cuyo tramo curiosamente se sube bastante bien, a diferencia de los tramos hormigonados que se hacen duros, el último el que entronca con la carretera de La Cruz.

El tramo pasa factura, y más cuando el peso de mochila y de barriga van fuera de norma.

IMG_1957IMG_1960IMG_1963

Siento en las piernas la fatiga por el exceso de peso corporal y el adosado, además estas zonas ofrecen poca posibilidad de descanso y sobre todo cuando empieza a caer la suave patina del calabobos.

En la subida me encuentro con una pareja de maduros que van haciendo el Camín de Covadonga a modo de peregrinos, les regalo una credencial peregrina covadongina (Mis Caminos a Covadonga) y prosigo viaje sin más miramientos.

Me voy imbuyendo en mis cosas, y tras ganar la carretera VV-8 que lleva al Alto la Cruz, sin otra alternativa que la carretera doy vertiente al valle de Peón, que más que verlo ha sido intuirlo, pues la fina neblina envuelve todo el valle con una pátina tristona.

IMG_1964IMG_1962IMG_1967

No tengo muy claro cual es el camino a realizar, o bien bajar por la carretera y esperar a encontrar las marcas jacobitas, pues ya había renunciado a bajar por el otro destartalado camino que sale de la pista de la Cordal de Peón, pensaba en esos caminos tan destrozados, cuando llegue a la altura del senderuco por el que se abandona la carretera para entrar por el valle abajo hacia La Casona.

Y sin más por allí me metí sin darme cuenta que dada del agua que ya corría sendero abajo, y lo cerrado de la senda, terminaría de chupa domine antes de hacer, ni tan siquiera la mitad del camino, tan solo me di cuenta cuando llegue a las primeras casas del lugar de la Casona a cuya altura entronco con las marcas jacobitas que vienen de la carretera VV-8 de la zona de Corral.
IMG_1970IMG_1973IMG_1971

Ya estoy en lo fondero del valle de Peón, que me como ya es costumbre encuentro el Bar Casa Pepito, cerrado de cal y canto, por lo cual camino hasta Llantao para tomar una sidra con el bocata que me preparo al rato para sorpresa de los naturales que no me quitan ojo, aunque parecen estar enfrascados en sus cosas.

Tras el tentempié, me vuelvo sobre mis pies para encarar por Bárcena la salida de este tranquilo valle villaviciosino subiendo por el Requexu, dejando la zona urbana subiendo por la senda que encara la ladera hasta dar con el carretil que viene de Fuentescala buscando el Alto del Curviellu, otra de las tachuelas de la etapa

. IMG_1974IMG_1977IMG_1978

Me recojo por unos minutos en el Bar-tienda del Curviellu, pues la lluvia vuelve hacer su aparición y ya a la altura de La Arquera teniendo como telón de fondo la villa gijonesa y el mar cantábrico, entro en la sucesión de pistas y caminos que cruzan el lugar de la Olla, buscando lo fondero de Deva, cruzando la A-8 en ese trasiego de caminos, en los cuales apenas si me cruzo con alguien. 

Cruzo la AS.331 para entrar de forma directa hacia el Camping de Cabueñes, al que supongo que entraré dentro de unas semanas a la vuelta de Santiago, tengo interés en ver y probar en carnes propias tal equipamiento alberguista, de momento solo paso por delante.

Sigo la N-632 , obviando el camino tradicional de La Pipa, y me desvío en la Pontica hacia Cefontes para coger la senda fluvial del arroyo Peña de Francia, que me ofrece unas desastrosas vistas de cómo estos temporales de lluvias de este junio han puesto patas arribas todo los arroyos y caminos

.IMG_1981IMG_1982

Doy vueltas por la zona, pasando por la Carbayera de los Maizales, buscando el Campus Universitario, para colocarme a la vera del río Piles y a la sombra de El Molinón entrar por el paseo marítimo que le ofrece la Playa de San Lorenzo, que cruzo de atrás adelante hacia el Ayuntamiento en dirección a Tremañes.

Una bonita travesía, pero las sandalias acaban por medio destrozarse tras los trasiegos por zonas de agua y barro, por lo cual a la altura de las Letronas de GIJON en los Jardines de la Reina, reclamo la ayuda de mi hermana Marta, para que venga a recogerme.

IMG_1984IMG_1985

Tras esta dura travesía con el calzado desde Llantao haciendo de las suyas, pues las cintas han dado de sí y ha reventado el foam de la suela, em consuelo abordando como cocinero una buena parrillada en la casa de Lola, mi madre en Tremañes, como buen colofón de la ruta, y donde ya está mi hermano preparando sus cosas para el viaje que nos espera, y habrá que llenar la panza por que los puede venir.

IMG_1910IMG_1911
Victor Guerra