jueves, 18 de julio de 2019

El Camino del Primitivo por Tineo y Pola de Allande. Albergues, Hospitales y Ventas (II).




Sigo con la serie  de aportaciones cobre este tramo del Camino Primitivo a su paso por Tineo y Allande, al que ya he dedicado una entrada a modo de compendio histórico sobre los caminos y sus antigüedad  http://www.veredadeheterodoxos.net/2019/07/el-camino-primitivo-por-tineo-y-pola-de.html

Realmente parece que, a los peregrinos nos pone  el términos de «Hospitales», pues rápidamente le damos a la definición  cierto cuño de antigüedad y autenticidad, entrando de lleno nuestra imaginación, un tanto desenfocada, en unos imaginarios  poco tiene que ver con lo que fueron aquellos tiempos de antaño.

En Asturias, la tradición hospitalaria fue tratada por varios autores, entre ellos Uría Riu  entre otros, y este remite  parte de  estas fundaciones asistenciales a la «undécima centuria, como sucede con las hospederías de La Espina y Tineo, las cuales se han vinculado a la iniciativa de Alfonso III…, y la aparición determinante de  este tipo de arquitectura asistencial» (Uria Riu 1940 ) y se citan además otros centros como  Obona, Pola de Allande, Montefurao, Lago, Berducedo, Grandas y Cuiña. en el llamado «Camino Francisco».


Este tipo de asistencia estaba repartido en diversos modelos asistenciales como los albergues, los hospitales y las malaterías, (Hospitalem, Domum Hospitalem, Domun Elemosinaria, Hospicium, Albergerian) si bien entre las dos primeras categorías teniendo algunas concurrencias entre ambos, y a veces teniendo pocos motivos para poder distinguirlos,  sin embargo sí que las malaterías las tenemos mejor definidas puesto que estaban dedicadas a los peregrinos leprosos, y se ponían bajo la advocación de San Lázaro, conocidas malaterías la de Lloraza en Villaviciosa, Malatería de Moño en Caso y en LLanes, Proaza, en Retuertas  de Cangas de Narcea, Rebollada en Mieres, también conocido como el Hospital, en Cabruñana, Castropol, La Silva en Tineo (1074), en Cecos Ibias,etc.

La organización y propiedad de estos centros asistenciales era diversa y controvertida, pues en el Camino de Tineo,  tenemos alguno de estos centros de asistencia que dependían de las instituciones religiosas compostelana, las hubo que estuvieron vinculados a Ordenes caballerescas  como las de  Grado, San JUan de Villapañada) o a Órdenes religiosas como la de Obona  que gozó de un estatus diferencial con respecto a otras pues por un privilegio de Alfonso IX este hace que desde el 1222 los peregrinos debieran de pasar obligatoriamente por este cenobio tras haber pasado  a su vez por Tineo, que este rey tenia la pretensión se hacer el Primitivo como ruta única.

También en la zona había otro cenobio como el de San Miguel de Bárcena del siglo X el cual debieron visitar diversos peregrinos  en dirección que iban a Pola de Allande, así como Santa María de Celón mencionado en el siglo XI.


Si abrimos el foco de atención vemos que pegados o anexos a estos equipamientos aparecen Caminos principales diversos según las épocas,  pero también muchos de ellos secundarios,  cuya vigencia  y uso dependió de  factores de todo tipo, como el paso por el Camino de Gera desde Tineo, o mismo por la parroquia de Celón, o el Camino que venía de Lietariegos… y si metemos la lupa en dichos trazados pues vemos que el espectro de dichos caminos nos encontramos con  centros asistenciales de todo tipo y naturaleza, los cuales se esparcen por todo el territorio astur.

En lo referido a la etapa del Camino Primitivo  que va  de Borres a Berducedo, nos encontramos con una peculiaridad y es que la espina dorsal que sube desde La Mortera hacia el Palo de las Dornelas (raíz prerromana El Puertu’l Palu, ejemplo de elevación pétrea carente de vegetación, en términos de Allande)  Aunque no estaría demás relacionarlo con ese intenso jalonamiento que hubo de algunos tramos de Camino, tal y como hoy sucede en Los Hospitales, y pasó en su tiempos en el Puerto de Foncebadón, cuando en 1489 los Reyes Católicos pidieron se clavasen 800 palos para jalonar la subida entre la Maragatería y el Bierzo.

Se denomina con el topónimo esta sierra del Palo como la los Hospitales, lo cual abre muchas incógnitas acerca de la antigüedad de tales denominaciones, aunque está claro que hubo establecimientos alberguistas en ese recorrido que jalonan la Sierra de los y que genéricamente se vinculan con fundaciones medievales.

Por tanto, habría que pensar si  fue antes el huevo o la gallina, si el topónimo dio origen a los centros asistenciales, o si este vino de la mano de la asistencia de los hospitales de Fonfria, Fofaraon, o Valpaiso…Esta es una gran duda, pues los datos que se tienen de la existencia de estas pequeñas cabañas-cobijos en la Sierra de Hospitales es  como ya he comentado proveniente de medievo por tanto muy posteriores a los equipamientos de Borres y Pola de Allande, u otras ya citadas.


En lo referido a este tipo  instalaciones alberguistas de los Hospitales, tengo mis dudas de que estas estuvieran en función de los peregrinos, por mucho que diga Madoz, que también, y porque Uria Ríu y Lacarra en sus trabajos sobre las Peregrinaciones, indican la poca existencia de  viajeros o peregrinos que hayan descritos tales recorridos por Asturias, los cuales no hablan para nada del Camino de los Hospitales,

El Camino en las tierras de Cornellana los peregrinos habrían virado hacia Pravia (que fue capitla del reino) y de ahí a Muros y a Soto Luiña, para seguir por la costa Tras haber llegado a Salas , en la parte alta de la ruta del Nonaya los peregrinos viraban al Norte buscando la costa por el lugar de La Espina  pasando por las Venta de las Gallinas o de Carlones hacia  otro punto de flujos direccionales como es Canero, buscando de nuevo el Camino de la Costa.

Los que persistían  en el empeño de seguir por el Primitivo al llegar Tineo, podemos ver que según la épocas tenían ante sí diversas opciones puesto que había una compleja red de Caminos,  la cual siempre buscaba las bonanzas orográficas ,como el trayecto que va  de Tineo a Geras y  su posterior llegada a Pola de Allande por Mirallo donde hubo otro significado hospital, o aquel otro camino que venía por Celón, u otros provenientes de los territorios cangüeses  a los que descendían de las largas laderas del Camino de Leitariegos,, quedando en todo este quehacer caminero marginada la vía de Hospitales  con sus peculiares asentamientos asistenciales que apenas si aparece mencionada en los cronicones de la epoca.

En cuanto a los  estos peculiares establecimientos alberguistas ubicados en la Sierra de Hospitales, (Fonfria, Fonfaraon, y Valparaíso) creo por lo que podido observar, que eran infraestructuras estivales dedicadas esencialmente a los trajineros y arrieros y ganaderos que trashumaban con sus ganados  y mercaderías  por este atajo,  se trata de pequeños cubículos a modo de las viejas cabañas de pastores, brañas y majadas, que se reparten con la montaña astur, y que en esta zona no tienen predicamento como tales.

Por tanto se levantaron unas pequeñas estructuras, para dar cobijo a los transeúntes de este tipo de caminos: trajineros, arrieros,  transeúntes y algún que otro  peregrino que se atrevía a cruzar estos árido paraje de  los Hospitales, en cuya sierra  se producen  rápidos cambios climatológicos, con nieblas y lluvias y tormentas, y a los cuales les venía muy bien sal para sus ganados, tanto como el fuego y un cobijo para sus ateridos cuerpos, pues poco más había para repartir.

Por otro lado no parece haber datación  clara sobre los alojamientos de la Sierra de Hospitales: Fonfaraón y Valparaíso,  aunque debido a las denominaciones y topónimos según Madoz debían ser un emplazamiento más bien estival: «los hospitales… en lo alto de la indicada sierra de Fonfaraon se encuentra un hospital o alberguería, donde se suministra  sal, agua y fuego a los pasajeros; es de creer, que dicho establecimiento sería fundado en la edad media, para albergue de peregrinos que pasaban a Santiago de Galicia…»


Como tales equipamientos alberguistas el historiador Uría Riu dice que «existían dos hospitales que prestaban un gran servicio a los caminantes en aquel despoblado. Sólo conservamos la simple referencia de que existían, y uno de ellos todavía se hallaba atendido hace unos treinta y tantos años por una mujer que mediante el exiguo jornal de una peseta daba abrigo a los caminantes en una reducida estancia donde sólo había un hogar con poyos alrededor».

Sería prudente no vincular necesariamente estos «hospitales» específicamente con peregrinos, sino  más bien con los trajines  propios de los Caminos Reales,  los cuales daban techo y lumbre a 4 o seis transeúntes, como sucede en el Camino Real de Amieva, en la majada de Saugu « dicen las viejas documentaciones que hubo una venta y un hospital  con capilla, que a su vez  contuvo la imagen de Nuestra Señora,  la imagen se encuentra al otro lado del arroyo en la Cueva de  Cofria, dicho centro asistencial, sabemos que  estaba terminado en  1642, y  del cual hacían uso aquellas gentes  (arrieros, peregrinos y ganaderos que andaban estos lares del llamado  Camín  de Castiella».


Si vamos a los otros recorridos aledaños al de la Sierra de Hospitales, los cuales ya he mencionado en el artículo anterior, vemos que pese a que existen pueblos, en ellos no había equipamientos de esta naturaleza, pues no parece que se necesiten ante trazados más livianos como el Camino del Nisón, en el cual ni en los núcleos de Peñaseita, ni la Raigada parecen haber contado con dichos equipamientos.

 Ni la antigua Calzada Romana de La Antigua, pareció necesitar de estas instalaciones, pues digamos que para su realización les bastaba con tener de apoyo los centros asistenciales  más próximos lo que en parte viene explicado en este viejos texto «En Pola de Allande—pequeña villa—había nada menos que tres hospitales, y desde allí se ascendía siguiendo el valle por donde corre un pequeño río con rumbo Noroeste desde el pueblo, inclinándose luego hacia el Sudoeste para llegar a Montefurado, donde había otro hospital, como también los había en los lugares de Lago y Berducedo.


Por tanto, hubo y hay Caminos, en Tineo y en Allande, más antiguos o más que el de la Sierra de Hospitales y apoyados desde luego  con notables «hospitales» vinculados al mundo religioso y civil, y con cierta consistencia y solvencia pero no parecen tener importancia alguna en la imaginatio actual sobre el Camino Primitivo, cuyo lugar preferente lo ocupan los equipamientos de Hospitales, lo cual no deja de ser una representación fantasiosa del mundis peregrinatio.

En ese sentido la falta de conocimiento y de observación en el trajinar peregrino actual, no parecen tener importancia ciertos topónimos como los que sustentan muchos trazados santiagueros y camineros, como el caso de las Ventas, las cuales daban soporte a los trazados camineros, y que en el caso que nos compete, pues tenemos la Venta de Porciles, Fuenfría o Fonfría.


Antiguos pilones de agua , de cuando existía la Diputación de Oviedo, y que hoy están más que secos y con las vías de agua, ya perdida. y como vemos pos las pequeñas cabañas y sus dimensiones y la precariedad de medios, como que los equipamientos eran más casi que de "fortuna".

En fin, todo este desarrollo viene a incidir en lo que me decía un viejo ganadero de la zona de Lavadoira, «en los años 60 en las altas terruños de los Hospitales, por no haber no había ni la imagen actual de sendas y trochas, pues cada invierno era devorada por la dura climatología, y a pocos se les ocurría trasegar en demasía por el Palu».

Valga pues, esos apuntes, de que más allá de que cada uno haga el Camín que más desee, el actual tramo de Hospitales no eran más que atajo con trabajo, por el trasegaba poca gente, y ya se sabe los peregrinos querían pueblos, donde pedir y conseguir un plato de comida, algo malo de conseguir en el solitario cruce de la Sierra de los Hospitales, y con esta serie de aportaciones trato de desmontar ese cruzada de imponer Hospitales como camino histórico y auténtico del Camino Primitivo.

Víctor Guerra

viernes, 12 de julio de 2019

El Camino Primitivo por Tineo y Pola de Allande. Desfaciendo Entuerto históricos. (1ª parte)


Introducción. -

Todo los Caminos jacobitas tienen en su haber etapas duras, el Francés al llegar a las España hay que arribar a San Juan del Puerto, que ha llegado a estar cerrado al uso peregrino durante el invierno dada su «peligrosidad», pues no en vano estamos hablando de pasar los Pirineos; luego está el Alto de Foncebadón en el Bierzo, o el Cebreiro en la frontera leonesa-galaica.

Por otros lado, el Camino Sanabrés tiene como tachuelas los puerto de La Canda y el Padornelo, y como no, la gran bajada a Campobecerro, … sin mencionar otros dientes de sierra que presenta el trazado, por su parte el Camino del Norte tiene como trazados complejos, las Bachotas  y su dura alternativa de la nadie habla, la Sierra de las Palancas: y el Primitivo, tiene como no podía ser menos como tachuela, famosa etapa de Hospitales.

En este sentido, no hay post sobre el Camino Primitivo que no salga este tema de que trazado tomar ¿Los Hospitales o por Allande...?

Tanta fama ha cogido la etapa, que al Señor San Salvador le ha salido un nuevo competidor, si antes era Santiago, el criado…, ahora hay que sumarle la etapa de Los Hospitales, que parece ser el sumun seudo místico del Primitivo, cuyo trazado. El del Primitivo, no fue otra cosa que un viaje relámpago que realizó Alfonso II para ver qué pasaba en la lejana Iria Flavia.


Ahora, en el revival del Camino en pleno siglo XXI, llega un momento que en las redes sociales dentro de la sempiterna peregrinatio, en lo referido a Asturias parece querer que el Primitivo y los Hospitales es « pata negra», pues a su duro trazado y  su trajín hay quien lo lleva hasta convertirlo en un cierto accésit místico.  Está claro que cada uno tiene derecho a montarse su película.

Bueno todo este trajín, está muy relacionado con el concepto de la caminería y la montaña, desde que ésta dejó de ser objeto de trabajo y pasó a ser objeto de disfrute, hemos visto que las mitificaciones han crecido, y no hay más que ver lo que ha pasado en el Monta Blanc o el Everest, el deseo de querer hollar sus trazas…

En lo relativo a Asturias, en el mitificado Camino Primitivo, hay un tramo de una etapa o variante, denominada «Hospitales», que como dice el amigo Vicente Fernández Rivero «Unos la dirán como deseo, otros como interrogante, algunos con miedo y cada vez más, con la satisfacción de haber podido disfrutar de uno de los tramos más emblemáticos del Camino».

Para intentar aclarar algunas cuestiones y de paso deshacer algún entuerto, al menos con respecto a algunas disquisiciones que se realizan en las redes sociales donde cada cual expone sus puntos de vista, unos conociendo en parte la realidad y otros desde el desconocimiento más absoluto.


Desde estas perspectivas podríamos definir dos grandes grupos, una sujeta a las cuestiones subjetivas, ante las cuales poco o nada tengo que objetar, pues cada uno es muy libre de sentir, de experimentar y opinar lo que crea conveniente, y por tanto de hacer lo que crea necesario; pero en lo que respecta a la segunda , a los temas más objetivos lo que compruebo es que se mezclan churras con merinas, y el personal fusiona sin rubor historia, con autenticidad,  tópicos con leyendas, todo ello  sin  mucho control y por supuesto desde el  desconocimiento.

Ya sé que todas son ovejas, pero hay que decir que, de distinta clase, por tanto, es bueno no hacerse trampas en el solitario, como hacen muchos y como algunos otros quieren presentar frente a algunas de las cuestiones que planteo.

En todo caso planteo como referencia esta página con respecto a realizar los Hospitales o Pola de Allande, y que nos poder servir de referencia y contraste  con lo que yo expongo



La Historia: El Huevo de Colón. Hospitales, Nisón y otros Caminos...

Cuando uno intenta desbrozar temas históricos sobre  la caminería asturiana y en concreto sobre el  Camino Primitivo, lo primero que  uno se encuentra es que se habla del trazado  de «Hospitales» como camino histórico, y  sin embargo las referencias al camino de Pola de Allande se le margina a modo de una especie de ramal secundario, lo que conlleva  que entre los peregrinos vaya calando eso de que el trazado de  «Hospitales  es el Camino Histórico, o Camino Autentico».

Ante tanta persistencia ha ido naciendo en mí la duda acerca de si esa historicidad y autenticidad es cierta, y por tanto intento desbrozar en este artículo que parte es real y que parte es leyenda.

La verdad es que es difícil deslindar un tema lleno de tópicos y realidades dada la escasa documentación acerca de la caminería y los movimientos peregrinos, pues el fondo documental histórico poco nos dice al respecto, y por ello resulta una tarea complicada y compleja pues los cronicones acerca de los trasiegos camineros permanecen más o menos mudos, y como me decía un ganadero nacido al pie de estos caminos, ¡Los Hospitales es un invento, aunque bienvenido sea¡


En definitiva una memoria que se nos ha ido, y de la cual quedan muy escasa y fragmentaria documentación.

 Incluso el Principado, colabora en la tarea de la confusión, pues en su página temática nos dice que la ruta de los Hospitales es la de mayor antigüedad, pero no aporta mucha más información acerca de dicha aseveración, aunque no deja de ser cierto  que luego en el  desarrollo cartográfico y temático resulta obvio que el trazado santiaguero va de Borres a Pola Allande por la Venta de Porciles, aunque  luego no cita el trazado que desde la capital del concejo de Allande va por el Nisón  camino del Puerto del Palo, que fue parte del Camino Real de Galicia.

El gran recopilador Madoz, en su recogida de daros de Camino en Astuirias no aporta datos muy determinantes, sin embargo el geógrafo Tomas López (XVIII) nos habla del Camino del Rio Nisón a través de Peñaseita y La Reigada,  no dejando de lado el trazado de  Hospitales, que cita como: «Funfaugon y Valparaiso  (fundaciones Reales) y tránsito hacia Santiago»… «Los hospitales… la de los puertos la mayor se halla en los Ospitales sobre dichos, que se extienden en llano cerca de media legua que hay uno de otro, y se puede regular la cordillera en una legua de altura de las de una hora de camino, porque, aunque se tardan más de dos horas en subir a lo alto, es por ser las cuestas perpendiculares y hallarse los caminos sumamente arruinados y el terreno fragoso».


En este sentido llama la atención el topónimo de Fonfaraón que como dice el estudioso Xurde Morán, debiera ser más bien fontefarayón o sea Fuente del Farallón, roquedo cercano a los famosos hospitales de los que debía manar en su tiempo algunos manantiales, pues la zona aunque dura en ellas pastan ganados y estos necesitan beber,  y los antiguos emplazamientos alberguista necesitaban también agua, lo mismo pasa con Valparaíso que nos designa  zonas de agua.

Para cerrar este capitulo de la historia dejemos que sea el historiador asturiano Juan Uría Riu,  que trabajó sobre las Peregrinaciones,  quien nos cuente algo sobre estos Caminos por las tierras de Tineo y Allande:

«El camino de los peregrinos llegaba hasta por la parte alta, desde el Campo de San Roque, donde existía una ermita dedicada a este Santo. Pasaba también por delante del convento de San Francisco, en el que los frailes habrán atendido también a los peregrinos, y torciendo hacia el Este se dirigía a Obona, pasando a la salida de la villa  ante la ermita de San Juan, que hoy no existe. Continuaba por l a sierra de Tinco y por Santullano hasta las puertas del mismo monasterio, según mandato de Alfonso I X.


Obona era cenobio muy antiguo, aunque la escritura fundacional—a lo menos en la forma en que llegó hasta nosotros—sea un documentó inutilizable. El monasterio habrá sido fundado en la alta Edad Media.
El camino más directo desde Tineo no tenía por qué ir a Obona. Continuaba de Santullano a Gera, pasando luego el río del mismo nombre, y por la izquierda del Mirallo, ascendiendo hasta el alto de Tamallanes, seguía al Campo del Río, descendiendo luego en pendiente para llegar a la Pola de Allande.
Pero desde Obona a Allande había otro; iba por términos de Vega Rey, Espín, Pereda y Borres—con hospital de peregrinos, y por San Blisme, (mo), Las Horteras (Morteras) y Colinas, y desde aquí ascendía para atravesar la sierra de Fonfaraón, donde existían dos hospitales que prestaban un gran servicio a los caminantes en aquel despoblado. En Pola de Allande—pequeña villa—había nada menos que tres hospitales, y desde allí se ascendía siguiendo el valle por donde corre un pequeño río con rumbo Noroeste desde el pueblo, inclinándose luego hacia el Sudoeste para llegar a Montefurado, como también los había en los lugares de Lago y Berducedo, que a continuación recorrían los peregrinos».

Aunque en esto de los caminos históricos todo parece ser muy subjetivo y máxime a ojos de algunos de estudiosos y máxime por los opinadores en redes sociales, que exponen todo esto como pura charlatanería.

Si atendemos a lo que dice el historiador Uria Riu, el trazado del que habla, subiría por la vertiente que ocupa  La Antigua en su arranque, el cual se iniciaría en el Alto de Lavadoira y enfilaría  la cresta-cumbral y límite concejil, enhebrando los picos Formiguera y Pico del Águila hasta llegar a terrenos más planos el Campo Tabion, desde el cual se alcanza el Collado del Hospital de Abajo, para entrar de este modo al Puerto de la Marta, y de ahí por Xuan de Rata a Montefurado.

Distintos recorridos de la zona Borres- Hospitales-Pola de Allande-Puerto del Palo

Los Caminos recogidos en la zona:

·         Aul oscuro: Camino  de Borres a Pola de Allande
·         Amarillo: Camino de Hospitales señalizado (GR 65)
·         Rosa: Camino de Hospitales histórico y a Montefurado
·         Azul Claro. Camino citado por Uría Ríu
·         Verde oscuro: La Calzada, La Antigua.
·         Rojo: Camino del Nisón /Camino Real de Galicia

Aunque hablando de caminos antiguos en la zona, pues parece haber varios, hay uno, tal vez el más antiguo, que no parece convenir a nadie, ni a Tineo ni a Allande, y se ha quedado huérfano de padre y madre.

 Se trata de una antigua Calzada Romana mucho más factible que los otros recorridos, y que iría desde el Alto de Chavadoira a los Puertos de La Marta y al Puerto del Palo y viceversa, cuyo recorrido evitaba las zonas altas como el Camino de los Hospitales, ya que iba al abrigo de este cumbral, siendo conocido como la Antigua.


Esta vieja calzada romana destinada a los trasiegos mineros pasaría por El Cheirón, y por encima de La Calzada, con un recorrido muy factible en su realización y más factible pues tiene desniveles mínimos, aun en su tramo final, ya que cuando se llega al Puerto de la Marta, para evitar ir por la cumbre, La Antigua  va media ladera para llegar en plano al Puerto del Palo y se la reconoce porque tiene una especie de  cierre de madera en un lateral.

Este último tramo que está en buenas condiciones es ideal para llegar al Puerto del Palo, y si desde ella miramos al Este, hacia atrás, veremos parte del trazado de La Antigua, venir alta y en solitario, desde el Alto de  Lavadoira, cuya horcada se ve al fondo.

Pese a su comodidad esta antigua calzada dejó de usarse sin que sepamos el motivo, utilizándose más tarde el Camino Real de Galicia, que iba por Borres-La Mortera-Colinas-Alto de S. Roque-Porciles-Alto de Llavadoira-Ferroi y Pola de Allande y desde aquí por Colobredo-Peñaseita-Reigada al Alto del Palo, aunque desconocemos si los tres o cuatro posibles recorridos: Hospitales, Camino Real y la Antigua y el que cita Uria Riu  cohabitaron en su uso al mismo tiempo.

Por tanto, la famosa vía romana que subía a las minas de oro de esta parte de la Cordillera no era, como dice Xurde Morán, por Hospitales, sino por esta otra traza denominada la  Antigua de los Romanos, que va mucho más protegida y no tan expuesta como lo hace el trazado de los Hospitales.

La Calzada evitaba tanto lo expuesto del cumbral de Hospitales, como el propio fondo de valle por el que circulaba el Camin Real de Galicia, con el infatigable compañero río Nisón, aunque era un camino franco y si apoyos alberguistas o núcleos de población.

Por otro lado el posible Camino Peregrino por Hospitales no subiría como se hace mediante el marcaje del GR 65  (Camino de Santiago) que va directo al Puerto del Palo, sino que  dicho camino iba a Montefurado desde el El Puerto de la Marta, no perdiendo mucha cota y adelantando camino, saliendo desde  el Alto de a Marta y pasando por delante de la Fana  de Freita, y de la  cueva de Xan de Rata

Bajada de la laguna  de Freita  hacia Montefurado

Por otro lado, Uría Riu como gran conocedor de la zona niega la mayor, y nos dice que se constatan muy escasos viajeros y peregrinos por estos caminos del Palo, que apenas si hay alguna crónica muy superficial, debido a que la mayoría de los peregrinos iban por el camino que cruzaba las depresiones desde Oviedo  por Oviedo hasta Salas, y de ahí cogían altura para irse  o bien desde Salas o desde La Espina dejando  de este modo el rumbo Oeste para virar al Norte hacia  los territorios de Navelgas, por la Venta las Gallinas, la Venta Carlones etc..., pudiendo alcanzar de este modo la Vereda del Norte que venia pegada desde Soto Luiña por la costa hacia Ribadeo y Mondoñedo.

De este camino trasversal de Salas hacia Canero, hablaré otro día pues parece muy interesante ya que está jalonado por muchas ventas.

 Próxima entrega Camino Primitivo por Hospitales: Ventas, Albergues y Hospitales.

@ Victor Guerra

domingo, 30 de junio de 2019

Camino del Norte. Etapa 11 Santa Leocadia- Sobrado de los Monjes




La troupe de Doña Nelly y D. Pedro

De nuevo al Camino, tras una noche apacible en el palco de la música de Santa Leocadia, pronto nos despertaron los primeros peregrinos, muy madrugadores ellos, que con sus diversos trinos a cerca de nuestra posada peregrina, pues eso a que a las  7 de la mañana ya nos tenían en vilo.


Nuestra migas nos aparecieron, y tras un frugal desayuno a base de cocina de alcohol  nos encaminamos hacia el Monasterio de Sobrado, tomando desde Laxe dirección Sur hacia la Conchada y dando alguna revuelta para no caer en hondonadas como las que presenta el rio de Portocarro que cruzamos entre Aldar y A Pedranegra, continuando al Sur hacia Seixón de Abaixo y Arriba,

En este ultimo lugar está  la Casa de Chacón,  con cuatro kilómetros andados, viramos al Oeste hacia la Torre de Miraz  al pie del núcleo de O Outeiro, pero antes en dicha casa de cantero, famoso por sus esculturas y por sus sello de credenciales en base a fuego y lacre, nos adentramos para pasar un buen rato a la vez que atisbamos sus diversos recuerdos, entre ellos una vieja fotografía donde le pudimos ver fotografiado con un Compañero del Deber, vestido como tal Companog.  Toda una  alegría encontrarse con un compañero por estas tierras.

Desde aquí se vira al Oeste  por un lateral de la carretera CP-213 hasta coger el desvío hacia la Torre de Miraz, aquí cada uno va a su aire, esperando poder saciar sed y hambre matinal, aunque en estas tierras llanas es difícil encontrar bares para ello.

Esta es una etapa larga en la que vamos prácticamente solos y en plena soledad pues desde As Laxes , volvemos al Suroeste  virando al Sur en A Braña hasta ganar el alto da Mámoa, con  casi 14 kilómetros andados y gozando de las largas llambrias graníticas que perlan todo nuestro recorrido.


Aquí es un continuo caminar, pocas cosas nos podrán entretener más allá de nuestros pensamientos que siempre giran sobre el camino y su acontecer, Maki va tirando delante y a D. Pedro lo llevo tras mis talones y a cierta distancia, nos dejamos caer ladera abajo hasta ganar la carretera LU-2119  cruzando el arroyo de La Fabrica y el de Ponte Nova, yendo paralelos al de arroyo del Carral desembocando en A Roxica, (Friol) donde se ubica el albergue Casa Roxica y a donde llegamos con 17 km.


Paramos en tal establecimiento a reponer líquidos, cansancio y sellar nuestras credenciales, aunque la verdad es que llegamos a buena hora.


Nos deleitamos con unas birras y sacamos las viandas que llevamos a la chepa, en ello estábamos cuando aparece la troupe guatemalteca acompañada de su magia irlandesa, y a cuyo grupo de unirá el cordobés Víctor.

Don Pedro se alegra del descanso y de la llegada del grupo, pue ello significa más tiempo quietos, y la verdad que lo necesita, y como además de que la compañía de Nelly y su grupo es muy ameba y reconfortante pues nos relajamos y dejamos pasar el tiempo, aunque sabemos que en Casa A Roxica no hay plaza, por lo cual tendríamos que dormir de nuevo al aire libre, pero me hace ilusión dormir en Sobrado dos Monxes.

Por tanto incapaz de movilizar a la pequeña troupe me fui caminando hacia Sobrado de los Monxes pues aun restan unos 14 a 16 kilómetros de ruta, los cuales hago a mi aire y toda pastilla pues me sonaba que de que albergue cerraba pronto.


De Roxica se baja al Sur pasando por A Cabana y por el arcén del la carretera LU-2119, que se deja a la altura del río da Fraga  para pasar a Cortepocas y enlazar con otra gran arteria  carreteril como es la LU-934 que va dirección Oeste   y que no se deja hasta llegar al núcleo de O Mesón.

Si alguien me pregunta cómo fue este tramo debo decirle que con toda sinceridad que no me acuerdo, pues además de ir como un rayo camino de Sobrado, hay pocos pueblos, como mucho un conjunto de casa a modo de aldeas.

En a Esgueva  se deja la arteria regional para entrar en un tramo de camino que une este núcleo con Muradelo y A Anuinqueira, hasta desembocar en el PK 19 de la AC-934, pasando por la Laguna de Sobrado, donde vi un hermoso punto de albergue en el punto de observación de aves, pero aun así preferí seguir hacia Sobrado a donde llegué a eso de las 22 horas, un gordo hospitalero por el prado de entrada ya me dijo que ni lo intentara , que el albergue estaba cerrado, pues los monjes debían descansar.

Seguí camino adelante y me tropecé con el Hermano encargado de las puertas y me dijo lo mismo pero con mejores formas, le dije que llevábamos 34 kilómetros que ruta y que dormiríamos en el prado, me dijo que imposible que buscara otro lugar…, me fui pero le recodé al buen pater que en Leyre solíamos ser más hospitalarios, buscando un lugar que no se molestase como el claustro exterior, al oír Leyre su actitud cambió pero yo ya me fui camino de la portalada del monasterio que me había negado la hospitalidad.


Enfurecido por la escasa acogida, cuando salía del monasterio llegaba Maki y tras hacer la consulta con el otro albergue el Lecer , este estaba lleno, por  tanto le dije a Maki que dormiríamos en la caseta de la Laguna, y allí le dejé en Sobrado, y me fui a buscar a D. Pedro para no hacerle andar muchos más kilómetros, le recogí a la mitad del pueblo de Sobrado y nos fuimos en comandita a preparar la caseta para el alojamiento, lo cual parecía muy idílico.


Al llegar allí nos dimos cuenta de porqué no había gente en la zona, pues los millones de mosquitos era como helicópteros, en vuelo rasante, esperamos a Maki, pero este se hacía de rogar , o sea que dimos un bocado a unas frutas  y perfumanos la casita con una mezclar de aceite de Te del árbol australiano, un poco de limón, y abrimos  el tarro del bálsamo del tigre , lo que hizo que el mosquitamen se inhibiera de perforar nuestros bodys.


A media noche apareció Maki, gritando o maullando de dolor y rabia, pues le habían quitado su preciado y decorado bordón , al entrar en un bar con terraza y al dejarlo fuera con la mochila se lo levantaron, a buen seguro que cualquier cabrón del pueblo, pues  las 11 de la noche no había nada más que autóctonos por las terrazas.

Consolar a Maki, fue imposible y aunque le di varias opciones para  poder o intentar recuperarlo, este lo que hizo fue poner a la mañana siguiente tierra de pro medio con Sobrado de los Monxes.

Así fue una etapa que empezó tranquila, que fue una maravilla encontrarnos con el grupo de Nelly y que se estropeó al llegar a Sobrado. En fin cosas del Camino.

Víctor Guerra