miércoles, 9 de mayo de 2018

Caminos de Santiago por Asturias, Disquisiciones jacobeas riosellanas. (1)

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Los caminos de Ribadesella a Parres por las orillas de Sella, y otras disquisiciones.
Desembocadura de Sella en Ribadesella, según Pedro Texeira (siglo XVII)

Introducción. -
Hace unos meses escribía sobre algunos tramos del Camino de Santiago que a su paso por Asturias los cuales se han ido perdiendo, o simplemente caen el olvido, como el Camino de Priesca a Fuentes, o el Camino costero por Lastres y Villaviciosa.

Esto sucede en muchas ocasiones y por mucho tirón iniciático que tengan, digamos que influyen las ofertas de alojamiento y restauración y también porque las practicas agendas-guías al uso, y la señalización y marcaje de caminos nos llevan cual rebaño de ovejas por un Camino enhebrado de señales e indicaciones, en muchas ocasiones al margen de inputs religiosos o civiles de vital importancia que hay en los márgenes que ese estrecho eje jacobita que se ha trazado.

Un ejemplo de esto que comento lo tenemos en el tramo de Unquera- La Franca, donde las guías nos echan por un insulso trazado, dejando de lado otro trazado paralelo en el que podemos ver o visitar la Cueva del Pindal, el Monasterio de Tina, la capilla de San Emeterio, o el pueblo de los singulares mansoleas, y todo ello paralelo al Camino y a penas 1 km de distancia en línea recta, lo cual por otro lado permanece fuera del ámbito curioso del peregrino y romero jacobita

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Monasterio de Tina y Ermita de San Emeterio en la zona de Pimiango.

Por otro lado, no tengo noticia alguna de que las guías viajeras del Camino de Santiago por la Costa, hablen de posibles variantes jacobeas que tuvieron su importancia como fue la de Asturias Interior.

A veces, para entender el Camino y los mecanismos de como éste ha articulado los territorios, digamos que los geógrafos y los historiadores de esta materia y versados en el Camino, lo atestiguan, hay que recorrer trazas que hoy se han perdido y recorrerlas con mentalidad abierta y multidisciplinar, y a buen seguro que veremos ricas huellas de esos pasos y un ejemplo de cómo los pasos camineros, peregrinos o no han conformado curiosas conformaciones de poblamientos, un aso singular es el pueblo de Abándames, situado en ese eje de la Asturias Interior, y cabecera de la Calzada de Jana.

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Abándames en primer término, se articula sobre un eje caminero. Al fondo Panes

Lo cierto es que siempre tenemos en la cabeza, que lo genial y lo más auténticamente peregrino es la traza del mal llamado Camino del Norte, o sea la Vereda de los San Salvadores, y por tanto hemos asimilado que irremediablemente la traza jacobita debe ir pegada al mar, olvidándonos que este Camino es bastante tardío.

Se nos suele quedar en el tintero que los cruces de las riegas que va morir al mar, o las cercanías de rías, y marismas eran una auténtica pesadilla para los peregrinos y caminantes, los cuales tenían por delante no solo duras jornadas, no vacacionales como ahora, en las que primaba estar lo más seco posible, o sea estar confortable, y con otra cuestión apremiante: ir lo más directo y por el camino menos duro posible.

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Pero sabemos que hubo los peregrinos y romeros de muy variada naturaleza, capaces de ir a San Salvador o a Santiago, huyendo de caminos trillados, como la costa asturiana y optando por otras alternativas, y una de ellas es el Camino Interior asturiano (Panes-Oviedo) yendo a la vera de los ríos Cares--Sella-Piloña y Nora. Está claro que había tantos caminos como arrieros, o peregrinos había.

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Los variados Caminos Jacobitas del Oriente de Asturias

En esa variedad de Caminos que surgirán según intenciones religiosas o de otra índole hacen florecer diversos trazados, como podemos ver en el mapa de más arriba, los cuales van conformando una compleja red de Caminos varios y variados.

En general en el Oriente de Asturias, se tiene como Camino principal el que se dirigía a San Salvador de Oviedo y posteriormente a Santiago de Compostela, el cual recibe varias denominaciones: Vereda de los San Salvadores, y más recientemente Camino de la Costa o Camino del Norte.

Luego, había otros caminos de carácter más secundario, los cuales tuvieron su época de realización, como por ejemplo, aquel que por tierras cántabras, se dirigía a modo se enlace con el Camino Francés de Cluny, llegando a él, bien por el Camino Palentino hacia Frómista; o por Sahagún de Campos por la ruta del río Cea tomando como cabecera el pueblo de Prioro; o por Mansilla de las Mulas, (Camino Vadiniense), atravesando en todo caso, los frondosos valles lebaniegos de Pesaguero, de Vega o de Camaleño, tas cumplir con la visita jubilar al monasterio de Santo Toribio de Liébana y su preciada reliquia: el Lignum Crucis..

Pero situados en la cornisa cantábrica, al pie de la rasa costera y pisando los firmes de la arteria jacobita en dirección a San Salvador de Oviedo en primer término, y luego hacia Santiago de Compostela, bien por el interior (Camino Primitivo) o bien por la rasa cantábrica (Camino de la Costa), hay que decir que este primer tramo jacobita a su paso por el extremo oriental asturiano, se produjo en su momento, otra bifurcación a la altura de pueblo fronterizo Busto-Unquera, sin que podamos fechar su uso y cuanto perduró.

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  • En rojo. Camino de Santiago por la Costa (Norte)
  • En azul: Camino del Interior
  • En morad. Variante Ribadesella a Arriondas
Esta variante que comento, se dirigía al Sur hacia Panes por la ribera derecha del río Deva, y en Panes giraba al Oeste, subiendo a la vera del río Cares pasando por los concejos de Peñamellera, Cabrales, y Onís, visitando Covadonga, ya en términos de Cangas de Onís, para continuar por el concejo de Parres, y ya por los valles de Piloña, Nava, Sariego, y Pola Siero entrar en el concejo de Oviedo, y concluir ante la catedral de San Salvador.

La otra bifurcación, la segunda en tierras astures, se producía a la altura de Ribadesella, el Camino tradicional del peregrino iba aledaño a la costa, con rumbo a Villaviciosa, pero dados los impedimentos que se hallaban en Ribadesella, esto en parte va a producir una variante o alternativa, la cual se dirige al interior, o sea que va paralela a la de la costa, pero unos kilómetros al interior, la cual subiría a la vera del río Sella.

Es una variante más recta, bien se fuera en aquellos momentos por una orilla o por otra. Pues no hay que olvidar que cada una de dicha sorillas tenían sus ventajas e inconvenientes,.

Estas eran las posibles alternativas camineras hacia Oviedo por el interior, amén de algunas más secundarias y compleja.

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El Camino Jacobeo en Ribadesella.

Ribadesella ubicado el eje de la peregrinatio jacobea de la costa, era una plaza importante pues en el medievo no dejaba de ser una villa próspera que bien agradó a D. Manuel de Foronda, con un núcleo urbano medieval, apostada sobre un cueto alargado que se cierra al Sur, el monte Corbero, constituyendo un antiguo «portus» sobre el cual fundaría Alfonso X, hacia 1270 la carta puebla de Ribadesella. Durante la baja Edad Media toda la zona estuvo bajo el poder feudal de los Condes de Luna o Quiñones y luego el alfoz fue comprado a estos por lo señores Ruiz de Junco, hasta que los gremios y señores en alza tuvieron arte y parte en el gobierno del Concejo. Ribadesella tuvo una cierta actividad pesquera y comercial, llegando a contar con una concesión real para importar y guarda a modo de alfolí ( sal) y su posterior distribución, otro de los grandes soportes comerciales estaba basada en la caza de la ballena y la pesca del salmón fluvial, que tendrían su auge hasta el siglo XVII.

Según Madoz en los años 1844 y 1845, por el puerto de Ribadesella, se importaban 986 libras de quincalla (joyas baratas); 4.472 varas de tejido de algodón; 5.998, varas de tejido de hilo; 11.327 varas de tejido de lana, y 560 pañuelos de seda. Al puerto de Llanes en el mismo espacio de tiempo llegan 1.170 libras de hilo; 1.392 pares de calcetas; 8.786 pañuelos de varias clases; 2.331 libras de quincalla y 114.737 varas de distintos tejidos.
Esta actividad también tenía algo que ver con los peregrinos, pues se sabe que hubo en el siglo XV una alberguería bajo la advocación de San Sebastián, consagrada más tarde a San Roque, esta tenía huerta capilla y casa propia, se tiene constancia de ello por un documento de 1486, en donde se comentaba que esta fundación alberguera debía su construcción a la petición de «sisa» por las importantes mercaderías que se daban en la villa riosellana, como eran el vino vendido en la villa.

Por tanto, a cambio de ese impuesto el consistorio municipal mantenía tal hospital y para ello nombraba al mayordomo-hospitalero, conocemos el nombre de uno de ellos: Antonio de Ponga, fallecido en 1695.

Un equipamiento que fue en declive, hasta tal punto que en 1718 el Visitador General, habla de él en estos términos: «alberque en el mayor desaliño, y desbarato, sin camas y en lodos todos los suelos de la cocina», y en los papeles de Martinez Marina indica que «sólo parece hospital por su nombre».

Aun así, se recogen en dicho equipamiento la muerte de varios peregrinos entre 1738 y 1777, en cuyo transcurso se dio sepultura a cuatro franceses, dos alemanes, y una peregrina francesa y otra inglesa, luego están los fallecidos nacionales: cántabros, vascones y navarros que eran «enterrados de limosna, eso sí, con misa cantada y vigilia».
En 1790 Garpar Melchor de Jovellanos, dirá de la villa, que era un lugar desprovisto de muchas viandas, «pues solo había huevos, ni un barbero, hay uno y está en la aldea».
A día de hoy, indicar que Ribadesella carece de albergue municipal, el cual se haya en San Esteban de Lece.

Ribadesella. Caminos y variantes jacobeas
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La ubicación de Ribadesella, es peculiar y presenta unos problema geomorfológicos importantes, por un lado su ubicación como fondo se saco de un valle prelitoral que tiene como principal hacedor al rio Sella, que tras un periplo hacia el Oriente desde Arriondas, desemboca tras virar en Llovio al Norte y entregarse delante de Ribadesella al mar Cantábrico, conformando ante la villa riosellana una pequeña ensenada y una ría de cierto ancho, los acompañantes de Carlos I; hablaban de una «anchura de dos buenos tiros de arco».

Por lo cual su cruce para seguir hacia el Campus Stellae, o sea hacia el Oeste tenía cierta complicación y el Sella y su desembocadura eran todo un obstáculo, pues cruzar el amplio brazo de la ría en barca, era peligroso, pues no siempre las condiciones del mar y del río en su juntanza ofrecían las condiciones adecuadas, y dicho cruce minaba el ánimo de los medrosos viajeros, como le sucedió a la llegada a la villa riosellana de Carlos I, Duque de Gante, «en cuyas hondas barcazas para cruzar el brazo de mar y rio no querían entrar los caballos». Sin deja de indicar que el cruce en barca era un producto caro para el común del personal peregrino.

Esta era el aspecto que ofrecía Ribadesella, en lo que se refiere a problemas de seguir la traza costera jacobita, por tanto presentaba algunas singularidades a tener en cuenta, si se quería seguir hacia el Oeste por la rasa costera o bien se hacía en barca, los cruces fluviales no eran ni fáciles, ni seguros, ni baratos, o se buscaban un paso adecuado, como un vado para que la cosa les saliese más o menos de saldo, y evitando una gran villa y sus tentaciones y las desgracias de pillaje y los gallofos, aunque lo del tema de los vados para pasar precisaba de tiempo y paciencia, por el tema de las llenadas del río, las mareas, y no siempre se podría hacer a pie.

Por tanto, la aproximación a un Camino alternativo y directo, hacia Caravia (San Esteban de Lece, a mí se me se me hacía complicado, pero no imposible y tal vez por la existencia de esa misma dificultad se desarrolló la variante del Camino jacobeo del Interior por las orillas del Sella.

Nos dicen los historiadores más expertos, como María Josefa San Fuentes, que los «peregrinos en Ribadesella, cruzaban la ancha ría en barca hasta el arenal de Santa Marina», y nos describe dicha historiadora, que el Camino tradicional, iba por Abeu, «sin embargo, el celo religioso, y las necesidades varias de los romeros, de cómo ir más rápido y por zonas ricas y habitadas, hacía que estos buscaran otros caminos».

Otras notas históricas, inciden en recoger otra variante del Camino Jacobeo, desde «Toriello iban por el barrio de San Martín,  con la ermita de San Martín (antiguamente los peregrinos se acercaban a Collera, donde hubo un monasterio cisterciense-S. Martin de Tours que daba alojamiento, comida y atención sanitaria-  de aquí se iba a la ruta vadeaba el río Sella entre Llovio y Santianes y subía a San Salvador de Moru y desde allí por el Carmen enlazaba con Leces.»

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Posible recorrido desde Santianes en (azul) partiendo del vado de Santianes pasando por 
la ermita de Santiago de Cuevas del Agua hacia San Salvador de Moru, y de ahí por el Carmen, hacia el albergue de San Esteban de Lece (Camino de Santiago )

Siempre que he estado por la zona me ha llamado la atención la impresionante y solitaria iglesia de San Salvador de Moru, lo cierto es que no la tenía asociada con el Camino de Santiago, pues pese a su advocación a San Salvador, me parecía que estaba como muy alejada del eje jacobita, aunque eso también pasa por San Salvador de Gobiendes, por donde ahora no pasa el Camino que va más cercano a la costa

Sin embargo, esta última nota sobre un cruce desde Collera iba buscando el vado de Santianes, bien en barca o pie, y una vez en Cuevas, de ahí la presencia de la ermita de Santiago, se iría subiendo hacia Nocedo, camino fácil y lleno de fuentes, y de ahí al altozano emplazamiento de San Salvador de Moru, y atoro de piedra San Esteban de Lece, lo cual no supone más de 8 kilómetros de ruta.

Esto es algo que me encaja de forma más idónea ante las dificultades que presentaría el cruce en la misma ensenada de Ribadesella.

Un descubrimiento interesante a trabajar.

EL Camino de Santiago por las orillas del Río Sella
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Mapa de Caminos y variantes:
    • Morado. Ruta del Vino y el Almagre
    • Azul variante por Tresmonte y La Sinariega
    • Amarillo: Camino orilla izquierda, por Toraño
    • Naranja. Camino orilla derecha, por la N-634
La citada historiadora, Maria Josefa Sanz, comentaba en su libro El Camino de Santiago por Asturias, que desde «Ribadesella partía una vía interior para los jacobitas en su obligada romería a las santa reliquias ovetenses, que, evitando el siempre difícil paso de la ría del Sella, se remontaba por su margen derecha. Esta desviación secundaria llevaba en su primer tramo a Arriondas».

Está claro que la denominación orilla derecha, debe referirse a la ribera en la cual hoy se emplaza la carretera nacional N-634, máxime si tenemos en cuenta la definición de «margen derecha» hace referencia generalmente a la ribera o lado derecho de un río o arroyo, mirando hacia donde fluye este, es decir mirando aguas abajo.

En esta cuestión vine a incidir no solo en lo dice Josefa Sanz, que nos habla de la orilla derecha, sino que además hay viejas crónicas indicando que desde «Ribadesella iba otro camino por Santianes del Agua, a Margolles y Triongo», dando importancia a tal camino, se citaba que ya en el año de 926, la iglesia de San Martín de Margolles y el Monasterio de Triongo, eran significadas, pues Ramiro I, indicaba «que fue de mi tía la reina Jimena y d mi pariente Sancho rey de Pamplona» (ACO-Libro gótico) y donde hubo, en Margolles, un hospital».

No parece haber duda acerca de la importancia de la orilla a la que refieren los historiadores, pues parece que la margen derecha siempre ha tenido más preponderancia y predicamento sobre la cual están las cabeceras parroquiales de Margolles y Triongo, y de esos puntos arrancan los accesos más idóneos hacia flujos camineros de mucha importancia comercial y comunicacional, como eran Corao, Covadonga y Cangas de Onís.

Cabe preguntarse ¿Peregrinos por estos lares? ¿Qué constancias tenemos? Se ha de tener en cuenta que las prácticas religiosas de antaño eran anónimas, salvo para gentes de porte y posibles que eran quienes dejaban constancia de su paso, el resto pues digamos que a veces morirse es lo que nos ha legado el peregrino, al quedar reflejado su óbito en las inscripciones de albergues, hospitales y parroquias. ¿Poca huella, pero alguna existe.

imageMurales de San Salvador de Moru

Este camino que va por la orilla derecha se ciñe bastante a los caprichos orográficos del río Sella, que va formando recodos los cuales en muchas ocasiones los va perfilando y en otras hace un cruel atajo abandonando a su suerte la rio Sella, ésta variante viene siendo algo más larga, pues arrancaría bien desde Collera, tramo que hoy tampoco se hace, o sea que habría quien iría desde Ribadesella hacia Llovio y de ahí tomando como eje la N- 634, no cruzaría el Sella, salvo al llegar a Arriondas.

En cambio, la orilla izquierda, la cual a mí me parecía que era a la cual se refería la historiadora al hablar de la margen derecha de río Sella, me llevó a pensar que antes de la existencia del FEVE, 125 años atrás, esta orilla pudiera tener cierto predicamento jacobita, pues justifico esa creencia en las referencias jacobitas, directas, como son la existencia de la Capilla de Santiago, y como no el Puente de Santiago, y el topónimo de Santiago, todo ello se produce en la orilla izquierda, con una pequeña salvedad, el topónimo de Santiago, se cita en la vertiente parraguesa de La Sinariega, o sea en la misma zona pero no en ese trazado.

.Ante lo cual me hice algunas preguntas, entre ellas esta ¿Por qué, si el camino jacobeo iba por la orilla derecha, y los topónimos santiaguistas están en la margen izquierda?

Si este eje caminero de la izquierda, hoy interrumpido en varias partes por la presencia del FEVE, orilla con muy poca población, pero salpicada de pueblos y aldeas diminutas con sus variadas capillas y casas de hijosdalgo, con pueblos importantes como Cuevas, Fuentes, o Bode, resulta ser un eje bastante directo entre Ribadesella y Arriondas, mi pregunta es ¿Por qué no pudo haber sido empleada esta orilla izquierda por los peregrinos?

Aunque no hay que perder de vista que la implantación de la plataforma ferroviaria existente desde hace 125 años ha desfigurado el trazado de los caminos existentes.

Hay una cuestión que me planteo ¿Por qué la Ruta del Vino y el Almagre, va por Cuevas del Agua, cruzando primeramente la desembocadura del Sella, y luego en Cuevas del Agua debería volver a presentarse la incidencia de tener que volver a cruzar el Sella?

Lo cual se podía evitar saliendo de Ribadesella hacia el enclave de Lllovio, para desde ahí enfilar todo el eje de la N-634. Es muy posible que el actual trazado de la Ruta del Almagre, no tuviera el mismo trazado a la hora de salir de Ribadesella.

Está claro que nos falta información y documentación sobre las rutas y caminos utilizados, al menos como para poder aclarar algunas de estas incógnitas, aunque tras la infructuosa consulta de fuentes documentales parece complicarse todo mucho, por tanto, llegados a este punto lo mejor es echarse al camino y recorrer ambas orillas.

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Recorriendo la orilla derecha de Ribadesella por Llovio y Margolles (N-634)

Salí de Ribadesella casi que pegado al brazo de ría, pues desde el arcén solo me separa vía de FEVE y la escollera fluvial, camino del enclave de Llovio, unos casi 3 kilómetros desde el centro urbanos riosellano.

En Llovio ya se percibe la amplitud del Sella, y sus profundas aguas en algunos puntos, y lo ancho del río ahora contenido por las distintas escolleras de contención.

En el enclave de Llovio, a donde bajaría el Camino de Santiago desde Collera, buscaría la manera de cruzar el Sella, hoy el paso se hace mediante una pasarela colgante sobre el río que nos pone en el pueblo de Cuevas del Agua y ante la ermita de Santiago.

Pero nuestro camino en Llovio coge la orilla derecha por Santianes y Omedina, cuyos tránsitos se hacen largos y pesarosos, pero le voy ganando terreno a la ruta camino de pequeño lugar de Fries, y su amplio recodo que aleja por unos buenos instantes el Sella de nuestra andadura.
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Enclave de Llovio
Vista del valle de Llovio-Santianes

Fries queda a la altura del famoso puente de Santiago que da paso bajo la vía del FEVE al camino que sube a Tresmonte, la vegetación impide la visión exacta del emplazamiento, pero si que nos muestra lo fuerte que baja el río en estas fechas de primeros de mayo.

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Sigo caminando por el arcén de la N-634, por no embocarme en los caminos de las praderías de Fries, donde se puede contemplar el molino central y su cascada, hoy prácticamente en desuso.

Se sigue por la N- 634 hasta llegar a la altura de otro pequeño núcleo como es Lordón, aquí otra pasarela colgante, me da la medida del río, y me ayuda a cruzar a la orilla izquierda y ver los trabajos sobre los pequeños túneles del FEVE, a los cuales había llegado cuando caminé esta otra orilla.

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Fries es el punto geográfico donde dejamos atrás el concejo de Ribadesella, para entrar de lleno en el de Cangas de Onís, que hace frontera con el de Parres en mitad del rio Sella.

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Rio Sella

El puente colgante sobre el río me da la medida de este de amplitud, cauce, profundidad y fuerza de la corriente, pasan los canoistas turísticos a toda pastilla, pues el rio va aún muy alto.

En Lordón, compruebo una vez más algo que venía observando y es que los núcleos de población de esta orilla están muy pegados a la ladera izquierda, poniendo distancia del río, pues hoy la N_634 que va más alta sirve de escollera. Es algo que iré comprobando a medida que vaya avanzando y observando pueblos como el Llano Margolles o Triongo

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La ruta evita los prados de Lordón, y sigo por la carretera. Observando como las laderas de encima de la orilla izquierda no se ven plausibles pasos peoniles, que los debió de haber, pero apenas si son visibles, salvo la traza que sube de Toraño a la Forcada y ganar con esa tremenda subida el pueblo de La Sinariega.

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Tras Lordón, viene otro coqueto lugar, de muy pocas casas, y un escondida emita dedicada a San Tirso, que según cuentan es tradición traer el dia del Santo, naranjas para que estas sean bendecidas.

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Si desde Lordón hasta la Viña, nos ceñimos de nuevo al río pudiendo ver la extensa pradería de El Cogullo, por las cuales se circula cuando se hace la orilla izquierda para subir al lugar de Intrialgo, al salir de La Viña, se puede ser al entrar en el Llano de Margolles, la remansada que hace el rio que da lugar a otras amplias praderías, pero de este lado del cauce.

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En el pueblo, Llano de Margolles, se ve como el pueblo se pega a lo fondero del recodo, y nos presenta en el rompiente con la pradería ganada al cauce del Sella, la ermita dedicada a otro santo peregrino como es San Roque, al cual se le tiene bastante devoción por estos extremos orientales.

Como tal parroquia tiene también templo parroquial dedicado a San Martín, y desde este lugar es por donde la Ruta del vino y el almagre, viran al Sur por Peruyes y Covanes alcanzar Labra y luego Corao y Covadonga.

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Esta parroquia fue donada por el Infante D. Ramiro I a la iglesia de San Salvador de Oviedo, aunque el templo parroquial está en Peruyes, y el topónimo Margolles deriva del dios romano del comercio Mercurius (Mercurio). Margolles es citado en las Crónicas Asturianas como uno de los primeros lugares repoblados tras el inicio de La Reconquista.

El rio hace curvas y recodos y tan pronto tenemos el río debajo y al lado, como hasta su orilla hay un buen tramo que es el que ocupan las praderías aledañas al río, como en la zona de La Granda, donde se conforma el paso por puente de peonil y de vehículos hacia la otra orilla, hacia Toraño.

Vamos dando vuelta al río porque a veces nos empuja la peña, como sucede en el paso entre Granda y Triongo, donde el Pico La Viella en la orilla derecha y el Arco de Cayarga en la orilla izquierda estrujan al Sella, que aún así y todo hace sus bellos meandros.

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Ermita de San Roque

Sobrepasado el pico La Viella se entra en la parroquia de San Vicente de Triongo, que presenta una de las entradas hacia Cangas de Onís y Covadonga.

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Ramiro II de León donó en el 942 al Obispo Vermudo de Oviedo las iglesias de San Vicente y Santa Eulalia de Triongo.

Y ya la salida de Triongo por el Portazgo, me separo del río Sella, pues de por medio están las praderías de la Remolina, y ya de esta manera se entra en la población de Arriondas con unos 19 kilómetros y unos 100 metros de desnivel ganados.

Y hasta aquí la descripción somera de la ruta de la orilla derecha del rio Sella desde Ribadesella a Arriondas

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Arriondas

Victor Guerra Editor de LoS CAMINOS A COVADONGA