domingo, 8 de julio de 2018

Los Caminos de Santiago viran al morado.

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Grupo de peregrinas granadinas , en el Monte del Gozo, con el autor de este artículo y virando al azul en este caso.

Reflexiones de un heterodoxo peregrino ante el Camino del 2018.

Llegado el controvertido año 2018 con sus complejas y cambiantes climatologías, tanto mi hermano Maki como yo, decidimos en principio llevar adelante el proyecto de realizar uno de los Caminos Portugueses,  que ahora parecen estar de moda.

Pero al final esto no fraguó, y por lo cual terminamos saliendo de nuestros propios domicilios: Villaviciosa y Gijón, para cubrir juntos el Camino del Norte o de la Costa, la  Vereda de los San Salvadores, y luego llegados a Santiago, vuelto Maki a Gijón, yo continuaría en solitario, para acometer el regreso a casa a través del llamado Camino de Cluny, o sea el Camino Francés.

Fruto de este  peregrinaje por diversos caminos y terruños, nos trajimos no solo miles de fotografías, sino experiencias y vivencias que iré contando a lo largo de este año, en base a diversas entregas, tal y como hago todos los años.

Pero en esta ocasión, deseo arrancar esta serie  de reflexiones preliminares, que situaran a los lectores en las coordenadas en las que me muevo como referente de muy diversas caminerías, entre ellas las del Camino de Santiago, o los Caminos de Santo Toribio, o Mis Caminos a Covadonga.

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Si me gusta realizar parte del Camino Francés es porque puedo testear incidencias, inclinaciones, querencias, lo cual me ayudan a comprender mejor esta nueva realidad que se da en torno a los Caminos jacobitas, y una de las cuestiones que se han ido plasmando en mi retina es el viraje hacia lo morado, o sea un viraje hacia una importante feminización de los Caminos.

El Camino se pinta de color morado.

Al recorrer tanto, el Camino del Norte como el Camino Francés, cada uno con sus peculiaridades y conformaciones, me ha quedado claro, lo que ya venía exponiendo mi compañera peregrina de Woman to Santiago , Noelia Ramos: que está claro que los Caminos de Santiago, hoy por hoy, se está dando una preeminencia importante del género femenino con números estadísticos muy superiores al de los hombres, 

Sobre manera esto se puede ver en el Camino Francés. Se calculaba en el 2011 que el 40% de los peregrinos eran mujeres. No sé los datos actuales pero creo que los datos se han disparado.

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Se puede aventurar que la articulación del Camino de Cluny en su nueva versión, siglo XXI, con todas sus ofertas de mejora de caminos, de oferta cultural, de atractiva aventura controlada, con una ingente cantidad de servicios complementarios: servicio de taxi, transporte de mochilas, mejores instalaciones alojativas a buen precio, servicios de restauración que garantizan experiencias confortables, etc, hacen que este importante Camino pueda ser considerado como más fácil y accesible, más seguro  en cuanto a servicios y confortabilidad de la experiencia caminera, lo cual puede atraer a su realización.

Pero estas consideraciones que pueden servir para explicar este alza de los femenino en el Camino Francés, no parece servir para otros trazados considerados como más duros, con servicios muy ajustados o deficitarios con dificultades importantes en cuanto a señalización y desniveles, pues tambien en ellos también se denota esa presencia femenina, aunque aún algo escasa en cuanto a porcentajes, pero no por ello deja de ser significativa, 

Estamos hablando de Caminos con pocos servicios y con desniveles importantes, dígase el Camino del Norte, o el Primitivo, en el caso de Asturias.

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Esta significativa presencia de género femenino se podría especificar en dos perfiles de usuarias bien diferenciados, sin contar  con aquellas peregrinas que van con sus parejas o compañeros de viajes, en este caso particular me estoy refiriendo solo a los perfiles de mujeres que viajan solas o en compañía de otras, 

En ese colectivo podemos encontrar a las peregrinas repartidas entre las más diversas nacionalidades, desde americanas, inglesas, alemanas, polacas, coreanas, francesas, etc., y también, como no, españolas, aunque en menor medida.

Esta presencia femenina en los Caminos de Santiago se constata en cuanto al tema de la edad, en dos niveles, por un lado chicas muy jóvenes, cuya pirámide se mueve desde los 18  sin apenas rebasar los 25 años, muchas veces viajando solas sobre todo las peregrinas alemanas comose puede ver en el Camino de la Costa.
Luego está el colectivo de señoras ya más maduras que podrían reunirse en torno a un amplio abanico que se situaría entre los 40 a los 60 años, siendo algo excepcional, pero no menos especial, la presencia de señoras aún de más edad, que pululan por los diversos Caminos de Santiago.
Este año caminé durante unos kilómetros junto a una señora inglesa de 86 años.


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Esta cuestión del género está teniendo una especial incidencia en el Camino, y las dudas que tengo y que expongo es si esto está siendo analizado a modo de prospectiva por los actores institucionales y asociativos, del Camino olas profesionales dedicados a la sociología y la antropología que se mueven alrededor de los Caminos de Santiago, ya que, no tardando mucho, no tengo ninguna duda,  que nos enfrentaremos a nuevos paradigmas.

Uno de esos puntos de impacto acerca de la presencia de las féminas en el Camino, ha sido la presencia imperante del concepto “ Camino Seguro”

Lo cual ha venido de la mano, en parte del asesinato de dos mujeres peregrinas, lo que ha sensibilizado a todo el conglomerado que conforman los Caminos de Santiago: al institucional, al económico, y al propio colectivo de usuarios, y no es que años anteriores no haya habido episodios de esta naturaleza, si que los hubo, por ejemplo hace años en la Rioja, se produjo el asesinato a manos de un pastor de una pareja d jóvenes peregrinos. Pero esta vez las redes y la potencia de los medios de comunicación y los intereses económicos e institucionales, saben que cualquier evento de esta naturaleza puede dar al traste  con cualquier industria, d eso saben bastante los paises al Sur del Mediterráneo.



Si embargo las especiales circunstancias de los Caminos, con esa alta presencia de féminas, y una alta sensibilización en los temas de violencia de género, y otras conductas agresivas o molestas para con la mujer de lo cual hay una permanente reiteración y sensibilización, han hecho que hoy por hoy, se haya articulado un especial seguimiento de la actividad peregrina por parte de los cuerpos de seguridad, que a veces resulta extraño y muy desproporcionado como pudimos ver en el cierre jubilar de Santo Toribio de Liébana.
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Por otro lado, nunca en los Caminos jacobitas, vi tanta presencia directa o discreta, por parte  de los cuerpos de seguridad en el Camino, además de una concienciación ante este tema  de la violencia de género que se aprecia en las cartelerías existentes en los albergues, con comunicación de normas a tener en cuenta y teléfonos de ayuda y socorro en caso de conductas agresivas o lesivas. Esto ya es un hecho.

Pero me imagino que la presencia de la mujer en los Caminos jacobitas, terminará impactando en los diversos aspectos que rodean al desarrollo de estos singulares trazados, como ya lo esta haciendo  el tema de la seguridad, al que hay que sumar otros servicios complementarios, que han venido de la mano de esta presencia de género, o de una combinación de factores mixtos como pudieran ser el transporte de mochilas, ya son un hecho. Sería interesante ver y comprobar los volúmenes de peso y extensión de las mochilas, en  uno y otro género., por poner un ejemplo de como se entiende el Camino.

Por mi parte hice un pequeño recuento, y creo que entre los hombres todavía impera esa categoría de machoman que transporta la gran carga para el Camino.

Para ir cerrando el tema indicar que tengo razonables dudas de que en los entornos del Camino se esté reflexionando sobre todas estas cuestiones,  y prospectivas aparte, el colectivo femenino, creo que irá imponiendo modelos y formas de entender los Caminos y los servicios,  y sino al tiempo.

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Está claro que este colectivo también tiene que ser educado en las normas de la caminería y desarrollo sostenible,  pues muchas de las usuarias son ajenas a la experiencia caminera y los impactos en el medio rural y ambiental ya que provienen del mundo urbano, y esta consideración acerca de algunas conductas se deja ver ,por ejemplo, en la presencia y abuso de los pañuelitos celulósicos para la higiene tras las micciones urinarias en el trazado, lo cual deja un rastro importante en todos ellos .

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Esta situación ya debería haber desencadenado, por ejemplo, una campaña de sensibilización a cerca del uso de esta plaga de pañuelitos celulósicos por los trazados jacobitas, planteando posibles alternativas para su erradicación, o al menos para aliviar la presencia de tales elementos, en general poco desechables y muy cantosos en cuanto a los impactos visuales.

Creo que hay que exponer una cierta sensibilidad con el tema de la presencia de género en el Camino, no porque yo renuncie a los temas de la defensa de lo mixto, pero las realidades se imponen, y no me extrañaría que más temprano que tarde, se empiece a solicitar nuevos servicios o utilidades en los servicios, por ejemplo, que las literas en los albergues tengan una cierta distancia a modo de respeto de los espacios íntimos y privados de todo ser humano, algo que por ejemplo los hombres estamos más acostumbrados a estas cuestiones.

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Se empieza a denotar tímidamente, que hay una cierta inclinación a poner en las literas bajas, cortinajes para preservar cierta intimidad, ya que como decía una vieja amiga peregrina,  no solo estamos hablando de mujeres jóvenes, sino de señoras con menos capacidad de movilidad para algunas cuestiones  como quitarse el sujetador en los estrechos pasillos o en las literas, sin sentirse molestas.

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Sin dejar de citar, que en muchas pequeñas tiendas de pueblos es más fácil obtener determinadas utensilios para las señoras, como las  famosas toallitas que otras dedicadas a los  hombres, como contrapunto y ejemplo, lo cual  despertó todo un repertorio de risas en  el foro satiaguero, era la pregunta de una peregrina sobre la existencia o utilización de un secador en su mochila o en los albergues.. bueno sirva de risa, pero ya he visto en muchos albergues privado alguno de estos artilugios…

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Esta presencia de las féminas en el Camino es una de las cuestiones que más me ha llamado la atención este año, sobre todo en el tema del Camino Francés, en  el cual es muy evidente, y en mi caso, al realizarlo en sentido inverso como parte del camino de regreso a casa, pues uno se cruza con todos los peregrinos/as y va constatando algunas de estas realidades.

Por ejemplo, en una de las etapas entre Pedrouzo y Sarria, un día conté más de 250 mujeres peregrinas entre las 9 y 14 horas, luego ya lo dejé.

Es evidente que ese gran colectivo reúne perfiles y modos muy diferentes y circunstanciales tanto de entender como a la hora de desarrollar el Camino, tanto en un trazado como en otro, y es difícil salir de la generalidad y sumergirse en la particularidad, en los usos y costumbres…  de ca uno y de los colectivos... pero creo que se debe de hacer el esfuerzo para ir entendiendo algunas dinámicas que se se dan en estos peculiares trazados, y que o se dan en otras caminerías.

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No deja de ser cierto que esta presencia conlleva también un cambio en las relaciones entre las personas, tal vez a mi me llame menos la atención puesto que he trabajado  durante años en medios altamente feminizados, y eso me ha hecho tener que adaptarme a  ciertas conductas, formas y tratamientos  y distancias de respeto, que por ejemplo no se da entre los hombres, vocabularios, maneras y formas…etc.

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Contrapunto cromático


Un cambio que se aprecia, y el mercado lo sabe,  es el trabajo de elaboración y consumo hacia la policromía cromática, dejando clara, además mediante ella de la orientación específica de los materiales dirigidos a las mujeres: calzado, mochilas, ropas, etc… 

En ese sentido se puede decir que los Caminos de Santiago han ganado en colorido en detrimento del monocromatismo  de carácter deportivo que impone el género masculino,  
Soy de la opinión que todo esto está cooperando a crear un cierto ambiente, que considero como más lúdico y abierto, lo cual no quiere decir que sea erótico-festivo que tanto se da en las grandes aglomeraciones festivas como puede ser el Camino  Francés en los meses de Julio y Agosto , aunque no soy ajeno, a que en esta coyuntura esta conlleva la aparición de peregrinos/moscardones que los hay y lo viví en directo en Triacastela me di con tres ejemples haciendo la corte plomiza a toda señora, indicando lo “divinas de la muerte que iban”.

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Otra cuestión que me llama la atención es la falta de atención de los escritores y escribidores del Camino de Santiago.

Es poca aún la dedicación que le hay a este tema en la gran red de redes, más a allá de fotografías o reflexiones genéricas sobre el Camino, digamos que me  encontré pocas menciones a  temas de género trasladados a las guías o  incluso a libros  que traten del Camino enfocado a las mujeres, más allá de los trabajos  de la editorial Casiopedia y el trabajo de Teresa  Morales: Peregrinas en el Camino de Santiago, o el libro de la americana Shirley Maclaine, al cual  contó su experiencia en el libro El Camino: un viaje espiritual (traducido al español en 2011), que tuvo una cierta trascendencia entre el público norteamericano y canadiense.

Tal vez pueda resultarnos interesante, a este respecto el artículo de Mercedes G.Rojo publicado en el Diario de León: Literatura y Mujer en el Camino de Santiago. pero ya digo que son cuestiones muy excepcionales, y eso también debiera abrir otra reflexión, sobre el Camino su feminización y su proyección.

En fin, un acercamiento a una realidad que puedo decir que me era conocida, pero que en este viaje por los diversos Caminos de la peregrinatio, me ha saltado a los ojos.
Victor Guerra