miércoles, 5 de diciembre de 2018

El Camino del Norte. Gijón- Santiago de Compostela y Vuelta.

IMG_1929  1
Una ruta jacobea por Asturias y Galicia; 500km y 9000 mts. de desnivel acumulado)

Introducción y etapa prólogo: Villaviciosa-Gijón.

De nuevo como los pastores trashumantes, cuando cada 29 de septiembre retornan a los lejanos valles de invierno, hoy me dispongo a contar la andadura por esos caminos de dios y del diablo, en una continua peregrinatio con el objetivo de llegar a Santiago, sin prisas, pero sin pausas, que decían los trajineros de las vías astures camino de Castiella.

Volvemos al Camino una vez más, tras las pequeñas trasterminancias peregrinas por los caminos cántabros con el objetivo de materializar el proyecto del libro de Mis Caminos a Santo Toribio de Liébana, que espero vea pronto la luz.

Tras todos esos trajines camineros, y atado durante meses a la pata de la mesa para dar cumplida promesa de entrega de materiales, textos y fotos para el citado libro, llegó el momento de pensar en el Camino, ese con el que he soñado todos estos meses, ciento y una quimérica visión si más definición que echarse a los caminos.

En el caletre rondaba la idea de lanzarnos, Maki y el que suscribe, a la realización del Camino Portugués, comenzado en Oporto y concluido como no, en Santiago de Compostela, pero conociendo a Maki, y las peculiaridades de nuestros viajes, los presupuestos que manejamos, las querencias de uno y otro, y la escasa por no decir que nula predisposición a programar con tiempo un viaje, y más desde Asturias a Oporto, lo cual, salvo hacerlo en avión, abordarlo de otra manera es toda una aventura de interminables viajes.

IMG_1987

Digamos que presentado a Maki, compañero de andanzas y hermano de sangre, el proyecto portugués, se me antojaba que era tal empresa, algo así como la de Jasón y los argonautas, y más viendo la cara de Maki, ante las condicionantes del viaje hasta llegar al punto de partida: Oporto.

Tiraba de nosotros la idea de darle un abrazo a Isabela, y de andurriar por Oporto todos juntos, y me hacía ilusión ver a Maki en Oporto al que todo su universo viajero fuera de España, se resume a un largo fin de semana que me lo llevé a Bayona (Francia), de lo cual volvió sulfuroso, pues ni la comida, ni los horarios, ni el tomar nini cervezas a precio de oro, le satisficieron.

Por eso cuando le dije que debíamos sacar el billete de avión, adelantando dineros, y que en ese viaje no podíamos llevar los bordones al uso, ni nuestras queridas navajas taramundesas, ni la cocinilla de emergencia, ni líquidos, fue como si le hablara de meternos en el laberinto del minotauro, para poder coger el camino, pero sin hilo y sin hacha.

Por lo cual rebusqué en la memoria y la experiencia sobre aquellos posibles Caminos que podíamos hacer en un período de unos 15 días, que es el plazo en que nuestra coexistencia tiene establecido antes del choque de trenes existencial.

Era difícil decidirse, Maki su primera experiencia caminera, fue hacer el Camino de las Reliquias desde Oviedo, llegar a las tierras trashumantes de la Babia para poder recorrer un par de días y virar por la Omaña, por el llamado Camino Olvidado hacia las tierras bercianas a través de Boeza, y luego tomar el Camino de los Francos, o de los monjes negros combatidores de todas herejías.

Y de esta manera nos fuimos camino de Santiago. Experiencia dura, unos 14 días de viaje, 563 km., de andadura y un trajinar un buen montón de metros ascendidos. Pero valió la pena, la mítica y la mitología priscilianista nos sirvió de hilo de Ariadna.

El siguiente viaje caminero jacobita, fue algo menos impactante, hicimos el Camino Primitivo, digamos que fue algo aburrido, al menos para dos norteños como nosotros, aun teniendo el recorrido cierta base histórica, yo creo que más mítica que realidad, y de esta guisa nos echamos al Camino Primitivo, el que hiciera el monje-rey Alfonso II el Casto, para ver coño sucedía en los términos occidentales de sus territorios con respecto a una extraña aparición, ese fue nuestro hilo conductor, y aunque las lecturas del libro del amigo Polledo el Buen Camino, animó nuestra andanza, no fue lo mismo, aunque al final el Camino volvió a ponernos en la línea experiencial aunque algo menos cautivadora

En este último caso anduvimos sujetos a horarios, a caprichos alberguistas y demás mamandurrias, por tanto, digamos que se disfrutó de otra manera.

Por tanto, ahora tenía que presentar un viaje que fuera salir de casa, de Tremañes, y tener 14 o 5 días de asueto para echarnos al Camino, sin que Maki se echara atrás, pues este año no veía yo que estuviera muy por labor de echarse a los caminos, más allá de la excusa de acompañarme…
image

No quedaba otra que lanzar la propuesta del Camino del Norte, el que va pegado a la costa cantábrica hasta la frontera astur -galaica: Figueras-Ribadeo, donde se deja el marítimo rumbo Oeste, para virar al Suroeste metidos ya en tierras de interiores de la Gallaecia profunda.

Presentar otras propuestas más aventureras, como continuar el Camino Olvidado, desde la Omaña hacia las tierras de los Ancares, toda una aventura, era meterse en camisa de once varas, y digamos que la culminación del citado libro dedicado a la Liébana, no me dejó mucho tiempo ni ganas de preparar el viaje.

Camino del Norte. Etapa Villaviciosa-Gijón.  31 Km y 901 mts., de ascenso acumulado, 8 horas en movimiento

«de solanas y soledades»

image

Así fue, con unas fotocopias de una guia por aquello de tener referencias de los albergues, aunque siempre prima más mi experiencia y vivencias por los andurriales jacobeos de la costa asturiana, aun así, con todo, nos echamos sin mucho más, a la aventura del Camino del Norte, comenzado desde la puerta de la casa materna en Tremañes (Gijón).

Como agnósticos y descreídos, no fuimos al ver al señor párroco para que santificara nuestra aventura, o bendijese a nuestras personas y pertenecen cias y tal y como se hacía antaño. Eso sí, tuvimos que pasar por vicaría de carácter laico, como es el Corte Inglés, que fue quien nos vendió la extensa credencial peregrina, y como tal deje su pecuniario sello a modo de aval de un Camino sacro, cruel paradoja sobre de cómo se materializan los avances, y cómo se constatan los abandonos de las viejas fórmulas de avalarse. Eso si todo muy limpio, llano como todo negocio legal.

IMG_1930IMG_1931IMG_1698

Mi Camino empezó un día antes, concretamente en Villaviciosa de donde salí andando para hacer la clásica etapa de Villaviciosa a Gijón, con los repechos ya conocidos de Niévares y el Curviellu, con parada en Llantao para dar un bocado y tomar una sidra.

Empezaba así un periplo de unos 15 días por el Camino del Norte con el clásico desvío directo a Gijón dejando San Salvador de lado por aquello de visitar al Señor Santiago, que de criado ha pasado a ser Amo y Señor de los Caminos jacobitas.

Me fui de solanas, mi señora estaba de viaje académico, o sea que salí tranquilamente de la villa de Maliayo, tras un desayuno en la Confitería Viena, y emprendí viaje hacia el Faunino de Casquita, y poniendo en liza los recorridos que he ido describiendo en este mismo blog como alternativas a la carretera.

IMG_1933IMG_1934IMG_1935

Así de contento iba por el camino tradicional para visitar la hermética iglesia de San Juan de Amandi, tras visitar la portada de la iglesia de la Oliva, todo ello cerrado a cal y canto, y digo lo de contento, pues estrenaba bordón cañavero, la antigua barriguda mochila fue sustituida por otra más estilizada y cómoda, y calzaba unas sandalias de cuero marca Chiruca, ah y un paraguas trapezoidal por aquello de tapar la mochila con el agua de nube, pues toda esta primavera ha venido cagada de aguas, y no era plan de andar calado, al final este terminaría en Gijón, y las aguas harían su trabajo.

Salí solo, y digamos que concluí el viaje solo, por las tierras de Amandi cruzando su apuntado pontón y enlazando La Parra tomo la carretera VV-10 para darle un adiós al Faunino o Faunón de Casquita, que allí reposa en plena soledad, y tras unas fotos, sigo la andadura por las tierras de Grases, en cuya traza jacobea dejé por aquello de visitar la iglesia parroquial, y seguir por el camino que sigue un tramo la VV-10 para coger el trazado que sigue el Camín de Covadonga, y de la da vuelta a finca de «Eladio Concha» para colocarme debajo del palacio-fortificación de Niévares. Es una alternativa que relato en este enlace.
IMG_1936IMG_1938IMG_1941

Al llegar a Niévares me vino al recuerdo el compromiso que tengo de hacer un artículo sobre el tema de Niévares, de la Concha y el Camino de Santiago, para ver si consigo desfacer algún entuerto.

IMG_1947

A este respecto me llama la atención a modo de paradoja, que se quiere presentar como un estandarte del Camino jacobeo a la familia de la Concha, y resulte que para hacer el Camino en las cercanías de Niévares, haya que hacer un rodeo a su finca de Eladio Concha, porque este prohíbe desde muy antaño, pese a los caminos públicos que atraviesan sus propiedades, y no valen ni células familiares ni credenciales peregrinas. O sea, o se siguen las marcas jacobitas o las del Camino de Covadonga, como es mi caso, lo cual me deja un buen sabor de boca, al recorrer por completo y cargado de mochila y bordón, el trazado que propongo como alternativa al recorrido jacobita clásico que cuenta con bastante asfalto.

En Niévares, empieza lo duro del Camino, y lo hago por el empinado repechón que sube directo a buscar la carretera del Alto de la Cruz.

IMG_1954IMG_1955IMG_1953

Si bien el camino es amplio este presenta dos cuestarrones hormigonados separados por un tramo de camino que arranca delante de la casa de los perros, cuyo tramo curiosamente se sube bastante bien, a diferencia de los tramos hormigonados que se hacen duros, el último el que entronca con la carretera de La Cruz.

El tramo pasa factura, y más cuando el peso de mochila y de barriga van fuera de norma.

IMG_1957IMG_1960IMG_1963

Siento en las piernas la fatiga por el exceso de peso corporal y el adosado, además estas zonas ofrecen poca posibilidad de descanso y sobre todo cuando empieza a caer la suave patina del calabobos.

En la subida me encuentro con una pareja de maduros que van haciendo el Camín de Covadonga a modo de peregrinos, les regalo una credencial peregrina covadongina (Mis Caminos a Covadonga) y prosigo viaje sin más miramientos.

Me voy imbuyendo en mis cosas, y tras ganar la carretera VV-8 que lleva al Alto la Cruz, sin otra alternativa que la carretera doy vertiente al valle de Peón, que más que verlo ha sido intuirlo, pues la fina neblina envuelve todo el valle con una pátina tristona.

IMG_1964IMG_1962IMG_1967

No tengo muy claro cual es el camino a realizar, o bien bajar por la carretera y esperar a encontrar las marcas jacobitas, pues ya había renunciado a bajar por el otro destartalado camino que sale de la pista de la Cordal de Peón, pensaba en esos caminos tan destrozados, cuando llegue a la altura del senderuco por el que se abandona la carretera para entrar por el valle abajo hacia La Casona.

Y sin más por allí me metí sin darme cuenta que dada del agua que ya corría sendero abajo, y lo cerrado de la senda, terminaría de chupa domine antes de hacer, ni tan siquiera la mitad del camino, tan solo me di cuenta cuando llegue a las primeras casas del lugar de la Casona a cuya altura entronco con las marcas jacobitas que vienen de la carretera VV-8 de la zona de Corral.
IMG_1970IMG_1973IMG_1971

Ya estoy en lo fondero del valle de Peón, que me como ya es costumbre encuentro el Bar Casa Pepito, cerrado de cal y canto, por lo cual camino hasta Llantao para tomar una sidra con el bocata que me preparo al rato para sorpresa de los naturales que no me quitan ojo, aunque parecen estar enfrascados en sus cosas.

Tras el tentempié, me vuelvo sobre mis pies para encarar por Bárcena la salida de este tranquilo valle villaviciosino subiendo por el Requexu, dejando la zona urbana subiendo por la senda que encara la ladera hasta dar con el carretil que viene de Fuentescala buscando el Alto del Curviellu, otra de las tachuelas de la etapa

. IMG_1974IMG_1977IMG_1978

Me recojo por unos minutos en el Bar-tienda del Curviellu, pues la lluvia vuelve hacer su aparición y ya a la altura de La Arquera teniendo como telón de fondo la villa gijonesa y el mar cantábrico, entro en la sucesión de pistas y caminos que cruzan el lugar de la Olla, buscando lo fondero de Deva, cruzando la A-8 en ese trasiego de caminos, en los cuales apenas si me cruzo con alguien. 

Cruzo la AS.331 para entrar de forma directa hacia el Camping de Cabueñes, al que supongo que entraré dentro de unas semanas a la vuelta de Santiago, tengo interés en ver y probar en carnes propias tal equipamiento alberguista, de momento solo paso por delante.

Sigo la N-632 , obviando el camino tradicional de La Pipa, y me desvío en la Pontica hacia Cefontes para coger la senda fluvial del arroyo Peña de Francia, que me ofrece unas desastrosas vistas de cómo estos temporales de lluvias de este junio han puesto patas arribas todo los arroyos y caminos

.IMG_1981IMG_1982

Doy vueltas por la zona, pasando por la Carbayera de los Maizales, buscando el Campus Universitario, para colocarme a la vera del río Piles y a la sombra de El Molinón entrar por el paseo marítimo que le ofrece la Playa de San Lorenzo, que cruzo de atrás adelante hacia el Ayuntamiento en dirección a Tremañes.

Una bonita travesía, pero las sandalias acaban por medio destrozarse tras los trasiegos por zonas de agua y barro, por lo cual a la altura de las Letronas de GIJON en los Jardines de la Reina, reclamo la ayuda de mi hermana Marta, para que venga a recogerme.

IMG_1984IMG_1985

Tras esta dura travesía con el calzado desde Llantao haciendo de las suyas, pues las cintas han dado de sí y ha reventado el foam de la suela, em consuelo abordando como cocinero una buena parrillada en la casa de Lola, mi madre en Tremañes, como buen colofón de la ruta, y donde ya está mi hermano preparando sus cosas para el viaje que nos espera, y habrá que llenar la panza por que los puede venir.

IMG_1910IMG_1911
Victor Guerra