martes, 30 de abril de 2019

CAMINO DEL NORTE 8ª Etapa Mondoñedo-Gontán


El significado del viaje transciende al propio camino y su destino se encuentra más allá del lugar al que nos dirigimos.
Mondoñedo da para poca fiesta, pese a su monumentalidad, así fue tal y como nos sucedió en el mes de junio del 2018, que fue cuando hicimos este viaje.
TRas un largo paseo por sus calles de trazado medieval recogiendo en fotos, puertas y picaportes y parte de su pomposa heráldica nobiliaria, poco más hubo que hacer , por lo cual pronto acabamos en la piltra , haciendo planes para la etapa siguiente, pues se nos presentaba por un lado el recorrido original  que es corto y muy directo que no llega a los 12 km ,  y el llamado Camino complementario que pasa de los 17km.
Tras el desayuno, la troupe, decide que mejor recorremos el trayecto largo, pues ¿qué íbamos hacer en Gontán tan temprano  ?
A la mañana preparamos los bártulos y nos echamos a recorrer una vez más as calles mindonienses a esa hora aún desiertas las diferentes rúas. 
Pronto el grupo queda desgajado pues María prefería la opción corta, por mi parte tiro por la opción larga, Maki tiene claro que pasos seguir  y D. Pedro queda colgado entre seguir a su amor imposible o perder a sus mecenas, al final opta por seguir nuestros pasos. Nos despedimos  sin saber muy bien donde nos volveremos a encontrar. Lo cual es un paradigma que se da con harta frecuencia en el Camino. En este en concreto hemos perdido a la peregrina del espantapájaros, y nos acordarmos de la peregrina belga y su empeño en que hubiera un camino señalizado por donde ella dijera. Tal vez persisten en ese encuentro fortuito, Paolo y Cristian, ya han desaparecidos también los viejos compañeros y mecenas de D. Pedro. 
El autor con dos peregrinos italianos. D. Pedro y su eterno amor: María
Todos nuestros compañeros peregrinos a estas alturas de la mañana ya se han ido ya hace rato, eso sí por la variante corta, pues además el tiempo no está muy estable y no hay ninguna bar para desayunar en las cercanías, o sea que carretera y manta.
Les cuento a Maki y a D. Juan la historia del médico Leiras Pulpeiro de lenguas barbas blancas a caballo por estas latitudes en el siglo XIX, y esa estampa enciende su imaginación, y se me olvidan los personajes que bien representan la comarca mindoniense  pero pronto la salida de Mondoñedo nos pone en fila de a uno, pues la cuesta  que presenta la  CPO 31-10 así lo impone.
Mondoñedo  queda sumida en las brumas matinales  que deben ser muy naturales, pero además aparece  un cierto calabobos que empieza a dejarse notar en las ropas.
Detalles de picaportes de Mondoñedo
Si bien la otra opción, la del Camino primigenio se desechó en un principio por parte de los articuladores del Camino,  luego se puso de nuevo en funcionamiento.
Es un trayecto más abierto y tiene más visión periférica, tal y como cuenta Xurde Morán en su guía, que nos va contando las vicisitudes del Monasterio dos Picos construido sobre el 1348 por los franciscanos,  a cuyo seno se acogían muchos peregrinos  que iban camino de Santiago de Compostela, y cuyo edificio se ve desde dicho camino. 
Desde el nuestro se ve más bien poco, pues vamos envueltos en las nieblas de la mañana y en un trazado que se abre por en medio del  monte Das Neves…
Maki, y el gran cronista de Mondoñedo Alavro Cunqueiro
Pasamos las casas de Barbeitas, y vemos en la fondigonada el lugar de Valiñadares, llegando al lugar de Bouzas, todo rodeado de monte y prados.
Poco hay que ver y dado el trazado, y el tiempo tan desapacible, cada uno se envuelve en sus impedimentas y en sus pensamientos. Me imagino que todos deben confluir sobre el hecho de caminar con este tiempo, y por latitudes que ofrecen tan poca distracción. 
Casas perdidas por el monte, o surgidas al pie de la carretera como Foro o Padin, a donde llegamos tras una hora larga de caminada, pues no en vano son  unos 5,3 km., aunque debemos seguir subiendo hacia el enclave de San Vicente de Trigás, donde no hay nada más que una ermita y un cementerio, y por ende se impone un descanso, pues aún nos queda rato que subir.
En la ermita de San Vicente de Trigás, hay una novedad pues a este santo se le representa generalmente en plan orante, luciendo una importante tonsura, y revestido de la dalmática del diaconado, acompañado de una cruz, y de un cuervo, que le defendió de ser comido por las alimañas, además de llevar en la mano una parrilla, pues bien, a la talla del San Vicente de Trigás le falta el cuervo, que si tuvo en su día  ya  que lo talló José Nogueira Maseda que había nacido el 3 de abril de 1877.
Las peregrinas americanas e inglesas.
Un vistazo a la Quintana dos Mortos de Trigás, para patentizar esa referencia mortuoria en mi colección de imágenes dedicada al Oriente Eterno, y ante  los cual mis dos compañeros peregrinos se mantuvieron a cierta distancia del camposanto. Nos reintegramos al camino jacobeo, entrando en trazados de tierra  para colocarnos por encima de del río Carballo, a cuyo sen de colocan los núcleos de Paiveira y Lusada.
Por el camino nos encontramos a 2 americanas 1 inglesa perdidas por andurriales galegos, que nos sorprenden con algunos temas, por ejemplo se metieron con nosotros a las viejas instalaciones extracción de minerales   de hierro y con intención de explotar las de cobre, y  que ya se empezaron a explotar sobre 1900 y entre la floresta se ven viejos hornos para calcinar el mineral .
Un descanso D. Pedro y el autor del blog
La verdad que está todo carcomido por la vegetación de la zona, aun que se ven viejos restos mineros a lo largo de la pista, que va tomando altura hacia  a Xesta, donde se cruza  la Nª 634  y se pasa la autovía A-8  dirección Norte , aunque pronto se recupera el rumbo Oeste pasando por Gontán de Arriba, donde recuperamos al amigo Pedro que en la subida había preferido el calmo paso de las peregrinas de lengua anglosajona.
En Axesta se despiden, pues prefieren descansar y alguna está pensando en llamara  un taxi, pues Abadín se les hace largo.
El camino en medio de la niebla y el aire frío que hace , coopera a que bajemos aprisa del ventisqueo de  Casanova buscando el cobijo de la fondero del valle, y cuando queremos darnos cuenta estamos en Gontán, lugar donde se levanta el Albergue Municipal, con sus ultimas plazas y donde nos encontramos a Paolo, y sus amigos italianos, junto a Cristian, los volvemos a encontrar aquí casi que a todos, pues han cogido la variante corta y han preferido quedarse en este cómodo albergue.

Ruta corta, pero con desnivel, y dado que se hizo corto, D. Pedro y Maki se van a por una “San Miguel” como devotos de tal santo y comprar algo para comer, que D. Pedro realiza . El menú  pollo, con guisantes y champiñones y puré de patata, y habiendo encontrado en el camino un buen pedazo de queso, que alguien había olvidado finalizamos la etapa.
La comida  con Cristian  y el Sr. Paolo.
La tarde la dedicamos a las labores de lavado, descanso y paseo hasta Abadín para conocerlo.
Mañana más y mejor, que dice el dicho.

Víctor Guerra