domingo, 30 de junio de 2019

Camino del Norte. Etapa 11 Santa Leocadia- Sobrado de los Monjes




La troupe de Doña Nelly y D. Pedro

De nuevo al Camino, tras una noche apacible en el palco de la música de Santa Leocadia, pronto nos despertaron los primeros peregrinos, muy madrugadores ellos, que con sus diversos trinos a cerca de nuestra posada peregrina, pues eso a que a las  7 de la mañana ya nos tenían en vilo.


Nuestra migas nos aparecieron, y tras un frugal desayuno a base de cocina de alcohol  nos encaminamos hacia el Monasterio de Sobrado, tomando desde Laxe dirección Sur hacia la Conchada y dando alguna revuelta para no caer en hondonadas como las que presenta el rio de Portocarro que cruzamos entre Aldar y A Pedranegra, continuando al Sur hacia Seixón de Abaixo y Arriba,

En este ultimo lugar está  la Casa de Chacón,  con cuatro kilómetros andados, viramos al Oeste hacia la Torre de Miraz  al pie del núcleo de O Outeiro, pero antes en dicha casa de cantero, famoso por sus esculturas y por sus sello de credenciales en base a fuego y lacre, nos adentramos para pasar un buen rato a la vez que atisbamos sus diversos recuerdos, entre ellos una vieja fotografía donde le pudimos ver fotografiado con un Compañero del Deber, vestido como tal Companog.  Toda una  alegría encontrarse con un compañero por estas tierras.

Desde aquí se vira al Oeste  por un lateral de la carretera CP-213 hasta coger el desvío hacia la Torre de Miraz, aquí cada uno va a su aire, esperando poder saciar sed y hambre matinal, aunque en estas tierras llanas es difícil encontrar bares para ello.

Esta es una etapa larga en la que vamos prácticamente solos y en plena soledad pues desde As Laxes , volvemos al Suroeste  virando al Sur en A Braña hasta ganar el alto da Mámoa, con  casi 14 kilómetros andados y gozando de las largas llambrias graníticas que perlan todo nuestro recorrido.


Aquí es un continuo caminar, pocas cosas nos podrán entretener más allá de nuestros pensamientos que siempre giran sobre el camino y su acontecer, Maki va tirando delante y a D. Pedro lo llevo tras mis talones y a cierta distancia, nos dejamos caer ladera abajo hasta ganar la carretera LU-2119  cruzando el arroyo de La Fabrica y el de Ponte Nova, yendo paralelos al de arroyo del Carral desembocando en A Roxica, (Friol) donde se ubica el albergue Casa Roxica y a donde llegamos con 17 km.


Paramos en tal establecimiento a reponer líquidos, cansancio y sellar nuestras credenciales, aunque la verdad es que llegamos a buena hora.


Nos deleitamos con unas birras y sacamos las viandas que llevamos a la chepa, en ello estábamos cuando aparece la troupe guatemalteca acompañada de su magia irlandesa, y a cuyo grupo de unirá el cordobés Víctor.

Don Pedro se alegra del descanso y de la llegada del grupo, pue ello significa más tiempo quietos, y la verdad que lo necesita, y como además de que la compañía de Nelly y su grupo es muy ameba y reconfortante pues nos relajamos y dejamos pasar el tiempo, aunque sabemos que en Casa A Roxica no hay plaza, por lo cual tendríamos que dormir de nuevo al aire libre, pero me hace ilusión dormir en Sobrado dos Monxes.

Por tanto incapaz de movilizar a la pequeña troupe me fui caminando hacia Sobrado de los Monxes pues aun restan unos 14 a 16 kilómetros de ruta, los cuales hago a mi aire y toda pastilla pues me sonaba que de que albergue cerraba pronto.


De Roxica se baja al Sur pasando por A Cabana y por el arcén del la carretera LU-2119, que se deja a la altura del río da Fraga  para pasar a Cortepocas y enlazar con otra gran arteria  carreteril como es la LU-934 que va dirección Oeste   y que no se deja hasta llegar al núcleo de O Mesón.

Si alguien me pregunta cómo fue este tramo debo decirle que con toda sinceridad que no me acuerdo, pues además de ir como un rayo camino de Sobrado, hay pocos pueblos, como mucho un conjunto de casa a modo de aldeas.

En a Esgueva  se deja la arteria regional para entrar en un tramo de camino que une este núcleo con Muradelo y A Anuinqueira, hasta desembocar en el PK 19 de la AC-934, pasando por la Laguna de Sobrado, donde vi un hermoso punto de albergue en el punto de observación de aves, pero aun así preferí seguir hacia Sobrado a donde llegué a eso de las 22 horas, un gordo hospitalero por el prado de entrada ya me dijo que ni lo intentara , que el albergue estaba cerrado, pues los monjes debían descansar.

Seguí camino adelante y me tropecé con el Hermano encargado de las puertas y me dijo lo mismo pero con mejores formas, le dije que llevábamos 34 kilómetros que ruta y que dormiríamos en el prado, me dijo que imposible que buscara otro lugar…, me fui pero le recodé al buen pater que en Leyre solíamos ser más hospitalarios, buscando un lugar que no se molestase como el claustro exterior, al oír Leyre su actitud cambió pero yo ya me fui camino de la portalada del monasterio que me había negado la hospitalidad.


Enfurecido por la escasa acogida, cuando salía del monasterio llegaba Maki y tras hacer la consulta con el otro albergue el Lecer , este estaba lleno, por  tanto le dije a Maki que dormiríamos en la caseta de la Laguna, y allí le dejé en Sobrado, y me fui a buscar a D. Pedro para no hacerle andar muchos más kilómetros, le recogí a la mitad del pueblo de Sobrado y nos fuimos en comandita a preparar la caseta para el alojamiento, lo cual parecía muy idílico.


Al llegar allí nos dimos cuenta de porqué no había gente en la zona, pues los millones de mosquitos era como helicópteros, en vuelo rasante, esperamos a Maki, pero este se hacía de rogar , o sea que dimos un bocado a unas frutas  y perfumanos la casita con una mezclar de aceite de Te del árbol australiano, un poco de limón, y abrimos  el tarro del bálsamo del tigre , lo que hizo que el mosquitamen se inhibiera de perforar nuestros bodys.


A media noche apareció Maki, gritando o maullando de dolor y rabia, pues le habían quitado su preciado y decorado bordón , al entrar en un bar con terraza y al dejarlo fuera con la mochila se lo levantaron, a buen seguro que cualquier cabrón del pueblo, pues  las 11 de la noche no había nada más que autóctonos por las terrazas.

Consolar a Maki, fue imposible y aunque le di varias opciones para  poder o intentar recuperarlo, este lo que hizo fue poner a la mañana siguiente tierra de pro medio con Sobrado de los Monxes.

Así fue una etapa que empezó tranquila, que fue una maravilla encontrarnos con el grupo de Nelly y que se estropeó al llegar a Sobrado. En fin cosas del Camino.

Víctor Guerra