domingo, 21 de julio de 2019

Camino del Norte. Etapa 12 Sobrado de los Monjes-Arzua


La noche fue lo que se puede denominar como de dormida inquieta, tras el trastorno emocional que supuso para el compañero Maki que su bordón le fuera robado a la puerta del Monasterio de Sobrado dos Monxes.



Por la mañana no se lo podía creer, y en su enfado hizo que se fuese de la cabaña que habíamos asaltado para dormir, y por tanto se fue por delante para echar un vistazo a lo largo del pueblo por si «cazaba» al ladronzuelo de turno.



Zona de la dormida de la etapa Laguna de Sobrado

Aunque por mi parte le había convencido de que a buen seguro que el hurtador a buen seguro que a juzgar por las horas del robo, digamos que se puede deducir que sería un autóctono que estaría luciendo en algún momento su preciado trofeo: un bordón labrado y tuneado, con amor y paciencia tras varios viajes jacobeos, y de  cuyas pericia y buen hacer Maki se mostraba orgulloso, dejando tal constancia en su bordón ante cualquiera. Algún vendedor de estos bordones que se encuentran en el Camino se había ofrecido a comprárselo.


Maki desolado sin su bordón

La verdad que ante ese estado de cosas quedaban pocas ganas, o casi ninguna, de hollar el famoso monasterio, tras el incidente del robo sin olvidar el recibimiento frío de la hospedería de Sobrado, que es a mi juicio para hacérselo mirar, por mucho misticismo que le queramos echar al tema de Sobrado.

Además, nuestros horarios peregrinos como no son los habituales, y aunque estaba casi todo abierto salvo el monasterio de Sobrado, nos fuimos a tomar un café y hacernos unas fotos, en las cuales se puede ver a Maki, desangelado dado que se había quedado sin su preciado bordón.



D. Pedro asistía desolado, sin saber que hacer ante tanta desesperanza de su amigo y compañero de peregrinaje. Con esa sensación nos pusimos en marcha siguiendo las rutinas de siempre, un tentempié  de  un cargado té doble unos dulces si era posibles y al Camino, este nos saludada con temperaturas mañaneras altas, a la vez que por la andadura nos asaltaron una vez más las muestras institucionales de apoyo al Camino Jacobeo por parte de la Xunta, en este caso, traducidas en mejoras de la señalización, recuperación de tramos y adecuación de firmes, lo que conlleva como no podía ser menos unas buenas partidas económicas, lo cual el peregrino aprecia, aunque no siempre esté de acuerdo con ellas, pero se deja notar en los albergues institucionales, en los firmes, en las mejoras de los pasos de regatos y ríos.

Estamos muy lejos ya de aquellas viejas trochas y riegas que tantas fatigas conllevaron a viajeros como Picaud, Manier o Borrow

Las rutas por estos lares son semi planas y sin mucho sobresalto, por  mi parte algunas fotos en la tónica de siempre: dinteles de puertas y ventanas, los inefables lavaderos públicos, y algún que otro can ladrador son los preludios que vamos encontrando camino de Boimorto donde nos topamos con uno de esos miliarios tan típicos de la Vía de la Plata, y tan extraños en la Gallecia y a cuyo pie esta placa que traducida al castellano nos dice:« El emperador Cesar Gaio Xulio Vero Maximo (tenia que decir Maximino) Pio, Feliz, Augusto, Xermanico, Dacico Maximo, Sarmatico, Pontifice Maximo, con potestad tribunicia, Emperador por 7ª vez, Padre de la Patria, Consul, Proconsul, y a Gaio Xulio Vero Maximo, Nobilisimo Cesar, Dacico Maximo, Principe de la Juventud, Hijo de nuestro Señor Gaio Xulio Maximino, Pio, Feliz, Augusto»

Miliario que un palista encontró en 1981 en Vilanova y que recuerda al primer emperador romano de origen bárbaro Maximino el Tracio. La peculiaridad por la que Maximino ha pasado a la historia, es porque padecía gigantismo. Se cree, por lo que afirman algunas crónicas de la época, que llegó a medir 2’59 metros (fue el gobernador más alto de la historia), superando en altura a esta pieza de granito de 2.45 metros de altura por 0.6 metros de diámetro, que preside la carretera asfaltada sobre la antigua vía romana enlosada.

Boimorto, no deja de sorprendernos, con sus placas a las víctimas de Agosto 36, aunque poco más nos dice.

Por el camino gallego, nos topamos con muchas fuentes de los pueblos sin agua, sin que sepamos muy bien la razón, aunque podamos aventurar alguna, aunque debo anotar que no en todos los pueblos gallegos hay el gusto que se encuentra en Asturias, que en cuanto hay un hilo de agua, allá que se coloca una fuente.


Maki y el bordón que le regalaron

A nosotros nos gustan especialmente las fuentes, y llevamos siempre colgando como buenos peregrinos una taza metálica colgada del zurrón o mochila para aquello de ir probando los caldos naturales de la zona, bien sea de manantiales o de viñas. 

A veces lo que nos sorprende en la Gallaecia es más bien la monumentalidad de la fuentes gallegas con sus berroqueños labrados en granito a modo de  grandes representaciones  pétreas, en este caso, de la foto,  probamos las tres aguas de los tres caños, sin miedo alguno pues hemos ido acostumbrando el cuerpo a las incidencias del camino, aunque sabemos que el resto de camineros peregrinos miran a estos manantiales con desconfianza.

Y se ven obligados a utilizarlos porque no hay botella de agua al punto para vender, no es el primero que saca pastillas potabilizadoras e inventos de esa naturaleza, por mi parte hasta llevo una tubito de goma por si acaso me veo en la necesidad de beber de alguna surgencia, donde la taza no entra.

Van cayendo los kilómetros y las poblaciones, en general muy pequeñas como Madelos de la cual salimos pegados a la  AC-234 ,hacia Biomil, hasta dejar tal eje y entrar en los predios de  la parroquia de Boimorto a través de la CP-0602, que es la principal población de la zona, y en donde recalamos de forma tranquila contemplando paisaje y paisanaje, tanto autóctono como de la peregrinatio, pues Boimorto es la mitad de la etapa, unos 13 km., y es cuando empezamos a encontrar a los fatigados peregrinos mañaneros, esos que dan la murga a las 5 de la mañana. Además, la ruta presenta muchos tramos de asfalto y esto hace que muchos peregrinos tengan problemas en pies y piernas.

Durante el trayecto ya una vez nos mezclamos con los del Camino Francés ya van apareciendo los «chiringuitos» que nos indican que estamos cerca de la confluencia de caminos, pues no en vano nuestro viejo trazado del Cucúrrimus alfonsino, retitulado a modo de recreación histórica como  Camino Primitivo, va olvidando las soledades asturianas y gallegas para confluir en flujos más intensos de peregrinos que conlleva, como no podía ser menos  la presencia del Camino Negro, o sea el Camino de los Cluniacenses, también llamado Camino de los Francos, y mundialmente conocido como  Camino Francés, por el cual corren mareas de peregrinos de las más distintas nacionalidades.



En este punto nos damos de bruces con la marea peregrina que todavía es soportable, con respecto a las mareas peregrinatorias del verano. Esos ya no son peregrinos , sino hordas de caminantes bajo las más diversas capas conceptuales, lúdico-místicas, revestidas de crecimientos personales. 

En fín una marea humana echados al Camino en pos de alguna necesidad vital, cada uno la suya, aunque no cabe la menor duda que este resurgir del Camino o de los Caminos, ha venido más bien de la mano de la crisis económica, y claro frente a los turismos al uso, donde los presupuestos se quedan cortos, pues el turismo peregrino es una buena opción, 15 dias por 400 Euros, es una oferta atractiva.
la etapa a eso de las 7 de la tarde, pues hace que las plazas alberguistas sean muy justas. En fin hemos echado por delante a  Maki, para que tuviera algo que pensar , más allá del robo de su bordón, y D. Pedro y el que suscribe , pues nos ganamos la cerveza final con calma y arrastrando el calor y la falta de agua en casi toda la etapa.

 Nos incardinamos sin muchos problemas en la rutina del albergue, lleno de grupos de jóvenes estudiantes extranjeros, los cuales ya hemos visto pulular por el tramo común de los Caminos. Por cierto este tráfago se ha comido a los compañeros peregrinos que encontramos en Piñera, como Christian, o el guitarrista irlandés, o  lo amigos italianos…, unos han quedado  atrás y otros han ido tomando alternativas para llegar con tiempo a Santiago.



Yo estoy por la labor de dar vuelta aquí, dejar el objetivo de llegar a Santiago, sabiendo que Maki, ha encontrado a su amigo Víctor (Córdoba) y ya están planeando volver juntos para Gijón, ya que el cordobés ha dejado el coche en Santiago, lo cual me deja libre para enfrentar el retorno a casa  sin muchas complicaciones, y lo haría por el Camino Francés, pero D. Pedro se resiste a quedar solo y quiere que lleguemos  todos juntos a Santiago.

Tras el lavado de ropas y el acicalamiento personal y la larga de D. Pedro que acusa ya las largas caminatas recalamos, tras tomar posesión de cama,  y nos premiarnos con unas cervezas y recordando el detalle que le hizo D. Pedro  entregándole su bordón que había recibido de un autóctono y aunque no es  tan bonito como el que le robaron, al menos el detalle es importante, y además con una cierta dedicación  puede ser un bordón de 1ª., aunque Maki, no lo vea así de bien.

Maki y Victor de Córdoba

Cuando salimos a darnos un baño de humanidad, nos encontramos, como digo con el amigo cordobés de Maki: Victor con el cual tan buenas migas hará a lo largo de los últimos dias. Recordamos la etapa de Sobrado a Arzúa, nos ha parecido monótona y aburrida y con mucho asfalto a pesar de tener esa organización horario de salir entre las 8 o las 9 de la mañana, lo cual nos permite caminar solos y a nuestro aire, sin que la presencia de otros peregrinos distraiga nuestra atención, no es que repudiemos, o tengamos alguna prevención contra el resto de compañeros de la peregrinatio, pero digamos que somos poco amigos de caminar en grupo, además como en estas fechas en las que concurrimos al Camino, son casi todos los peregrinos son extranjeros, y como no manejamos lenguas, eso nos permite ir casi siempre solos ante la imposibilidad de comunicarnos.

Además, con el incidente del bordón de cuya pérdida Maki me echa en parte la culpa por no habérselo cuidado, pues digamos que el horno no está para bollos y Maki, ha tirado delante o se ha quedado más atrás lamiendo sus heridas.


Ya en la calle  nos dedicamos a la reidratación a base de zumo de cebada,  para  afrontar de forma conveniente  el tema de reponer fuerzas con una cena, meto presión al personal peregrino pues los albergues institucionales cierran sus puertas a las 10 de la noche mejor nos alejarnos demasiado de la puerta del albergue.

La  cena se alarga por parte de los camareros y de la nuestra se alarga  pues hay muchos otros peregrinos como nosotros pero en sus albergues no hay prisa para la entrada,  cuando nos damos cuenta son las 10,45 h y todavía estamos pagando la cena para entrar en el albergue, tras esto pues eso salir corriendo a la puerta del Albergue a picar a la puerta,. pero por más que picamos el personal albergado pasa olímpicamente de nuestras llamadas, y nos vemos ya  obligados a dormir a la puerta  del albergue o saltar la valla del patio interior y buscar alguna ventana o puerta abierta, como así sucede, 

De esta manera tan furtiva podemos entrar a coger nuestras literas haciendo el menor ruido posible  y esperando poder conciliar el sueño pronto para la nueva etapa de mañana.


Víctor Guerra