jueves, 18 de julio de 2019

El Camino del Primitivo por Tineo y Pola de Allande. Albergues, Hospitales y Ventas (II).




Sigo con la serie  de aportaciones cobre este tramo del Camino Primitivo a su paso por Tineo y Allande, al que ya he dedicado una entrada a modo de compendio histórico sobre los caminos y sus antigüedad  http://www.veredadeheterodoxos.net/2019/07/el-camino-primitivo-por-tineo-y-pola-de.html

Realmente parece que, a los peregrinos nos pone  el términos de «Hospitales», pues rápidamente le damos a la definición  cierto cuño de antigüedad y autenticidad, entrando de lleno nuestra imaginación, un tanto desenfocada, en unos imaginarios  poco tiene que ver con lo que fueron aquellos tiempos de antaño.

En Asturias, la tradición hospitalaria fue tratada por varios autores, entre ellos Uría Riu  entre otros, y este remite  parte de  estas fundaciones asistenciales a la «undécima centuria, como sucede con las hospederías de La Espina y Tineo, las cuales se han vinculado a la iniciativa de Alfonso III…, y la aparición determinante de  este tipo de arquitectura asistencial» (Uria Riu 1940 ) y se citan además otros centros como  Obona, Pola de Allande, Montefurao, Lago, Berducedo, Grandas y Cuiña. en el llamado «Camino Francisco».


Este tipo de asistencia estaba repartido en diversos modelos asistenciales como los albergues, los hospitales y las malaterías, (Hospitalem, Domum Hospitalem, Domun Elemosinaria, Hospicium, Albergerian) si bien entre las dos primeras categorías teniendo algunas concurrencias entre ambos, y a veces teniendo pocos motivos para poder distinguirlos,  sin embargo sí que las malaterías las tenemos mejor definidas puesto que estaban dedicadas a los peregrinos leprosos, y se ponían bajo la advocación de San Lázaro, conocidas malaterías la de Lloraza en Villaviciosa, Malatería de Moño en Caso y en LLanes, Proaza, en Retuertas  de Cangas de Narcea, Rebollada en Mieres, también conocido como el Hospital, en Cabruñana, Castropol, La Silva en Tineo (1074), en Cecos Ibias,etc.

La organización y propiedad de estos centros asistenciales era diversa y controvertida, pues en el Camino de Tineo,  tenemos alguno de estos centros de asistencia que dependían de las instituciones religiosas compostelana, las hubo que estuvieron vinculados a Ordenes caballerescas  como las de  Grado, San JUan de Villapañada) o a Órdenes religiosas como la de Obona  que gozó de un estatus diferencial con respecto a otras pues por un privilegio de Alfonso IX este hace que desde el 1222 los peregrinos debieran de pasar obligatoriamente por este cenobio tras haber pasado  a su vez por Tineo, que este rey tenia la pretensión se hacer el Primitivo como ruta única.

También en la zona había otro cenobio como el de San Miguel de Bárcena del siglo X el cual debieron visitar diversos peregrinos  en dirección que iban a Pola de Allande, así como Santa María de Celón mencionado en el siglo XI.


Si abrimos el foco de atención vemos que pegados o anexos a estos equipamientos aparecen Caminos principales diversos según las épocas,  pero también muchos de ellos secundarios,  cuya vigencia  y uso dependió de  factores de todo tipo, como el paso por el Camino de Gera desde Tineo, o mismo por la parroquia de Celón, o el Camino que venía de Lietariegos… y si metemos la lupa en dichos trazados pues vemos que el espectro de dichos caminos nos encontramos con  centros asistenciales de todo tipo y naturaleza, los cuales se esparcen por todo el territorio astur.

En lo referido a la etapa del Camino Primitivo  que va  de Borres a Berducedo, nos encontramos con una peculiaridad y es que la espina dorsal que sube desde La Mortera hacia el Palo de las Dornelas (raíz prerromana El Puertu’l Palu, ejemplo de elevación pétrea carente de vegetación, en términos de Allande)  Aunque no estaría demás relacionarlo con ese intenso jalonamiento que hubo de algunos tramos de Camino, tal y como hoy sucede en Los Hospitales, y pasó en su tiempos en el Puerto de Foncebadón, cuando en 1489 los Reyes Católicos pidieron se clavasen 800 palos para jalonar la subida entre la Maragatería y el Bierzo.

Se denomina con el topónimo esta sierra del Palo como la los Hospitales, lo cual abre muchas incógnitas acerca de la antigüedad de tales denominaciones, aunque está claro que hubo establecimientos alberguistas en ese recorrido que jalonan la Sierra de los y que genéricamente se vinculan con fundaciones medievales.

Por tanto, habría que pensar si  fue antes el huevo o la gallina, si el topónimo dio origen a los centros asistenciales, o si este vino de la mano de la asistencia de los hospitales de Fonfria, Fofaraon, o Valpaiso…Esta es una gran duda, pues los datos que se tienen de la existencia de estas pequeñas cabañas-cobijos en la Sierra de Hospitales es  como ya he comentado proveniente de medievo por tanto muy posteriores a los equipamientos de Borres y Pola de Allande, u otras ya citadas.


En lo referido a este tipo  instalaciones alberguistas de los Hospitales, tengo mis dudas de que estas estuvieran en función de los peregrinos, por mucho que diga Madoz, que también, y porque Uria Ríu y Lacarra en sus trabajos sobre las Peregrinaciones, indican la poca existencia de  viajeros o peregrinos que hayan descritos tales recorridos por Asturias, los cuales no hablan para nada del Camino de los Hospitales,

El Camino en las tierras de Cornellana los peregrinos habrían virado hacia Pravia (que fue capitla del reino) y de ahí a Muros y a Soto Luiña, para seguir por la costa Tras haber llegado a Salas , en la parte alta de la ruta del Nonaya los peregrinos viraban al Norte buscando la costa por el lugar de La Espina  pasando por las Venta de las Gallinas o de Carlones hacia  otro punto de flujos direccionales como es Canero, buscando de nuevo el Camino de la Costa.

Los que persistían  en el empeño de seguir por el Primitivo al llegar Tineo, podemos ver que según la épocas tenían ante sí diversas opciones puesto que había una compleja red de Caminos,  la cual siempre buscaba las bonanzas orográficas ,como el trayecto que va  de Tineo a Geras y  su posterior llegada a Pola de Allande por Mirallo donde hubo otro significado hospital, o aquel otro camino que venía por Celón, u otros provenientes de los territorios cangüeses  a los que descendían de las largas laderas del Camino de Leitariegos,, quedando en todo este quehacer caminero marginada la vía de Hospitales  con sus peculiares asentamientos asistenciales que apenas si aparece mencionada en los cronicones de la epoca.

En cuanto a los  estos peculiares establecimientos alberguistas ubicados en la Sierra de Hospitales, (Fonfria, Fonfaraon, y Valparaíso) creo por lo que podido observar, que eran infraestructuras estivales dedicadas esencialmente a los trajineros y arrieros y ganaderos que trashumaban con sus ganados  y mercaderías  por este atajo,  se trata de pequeños cubículos a modo de las viejas cabañas de pastores, brañas y majadas, que se reparten con la montaña astur, y que en esta zona no tienen predicamento como tales.

Por tanto se levantaron unas pequeñas estructuras, para dar cobijo a los transeúntes de este tipo de caminos: trajineros, arrieros,  transeúntes y algún que otro  peregrino que se atrevía a cruzar estos árido paraje de  los Hospitales, en cuya sierra  se producen  rápidos cambios climatológicos, con nieblas y lluvias y tormentas, y a los cuales les venía muy bien sal para sus ganados, tanto como el fuego y un cobijo para sus ateridos cuerpos, pues poco más había para repartir.

Por otro lado no parece haber datación  clara sobre los alojamientos de la Sierra de Hospitales: Fonfaraón y Valparaíso,  aunque debido a las denominaciones y topónimos según Madoz debían ser un emplazamiento más bien estival: «los hospitales… en lo alto de la indicada sierra de Fonfaraon se encuentra un hospital o alberguería, donde se suministra  sal, agua y fuego a los pasajeros; es de creer, que dicho establecimiento sería fundado en la edad media, para albergue de peregrinos que pasaban a Santiago de Galicia…»


Como tales equipamientos alberguistas el historiador Uría Riu dice que «existían dos hospitales que prestaban un gran servicio a los caminantes en aquel despoblado. Sólo conservamos la simple referencia de que existían, y uno de ellos todavía se hallaba atendido hace unos treinta y tantos años por una mujer que mediante el exiguo jornal de una peseta daba abrigo a los caminantes en una reducida estancia donde sólo había un hogar con poyos alrededor».

Sería prudente no vincular necesariamente estos «hospitales» específicamente con peregrinos, sino  más bien con los trajines  propios de los Caminos Reales,  los cuales daban techo y lumbre a 4 o seis transeúntes, como sucede en el Camino Real de Amieva, en la majada de Saugu « dicen las viejas documentaciones que hubo una venta y un hospital  con capilla, que a su vez  contuvo la imagen de Nuestra Señora,  la imagen se encuentra al otro lado del arroyo en la Cueva de  Cofria, dicho centro asistencial, sabemos que  estaba terminado en  1642, y  del cual hacían uso aquellas gentes  (arrieros, peregrinos y ganaderos que andaban estos lares del llamado  Camín  de Castiella».


Si vamos a los otros recorridos aledaños al de la Sierra de Hospitales, los cuales ya he mencionado en el artículo anterior, vemos que pese a que existen pueblos, en ellos no había equipamientos de esta naturaleza, pues no parece que se necesiten ante trazados más livianos como el Camino del Nisón, en el cual ni en los núcleos de Peñaseita, ni la Raigada parecen haber contado con dichos equipamientos.

 Ni la antigua Calzada Romana de La Antigua, pareció necesitar de estas instalaciones, pues digamos que para su realización les bastaba con tener de apoyo los centros asistenciales  más próximos lo que en parte viene explicado en este viejos texto «En Pola de Allande—pequeña villa—había nada menos que tres hospitales, y desde allí se ascendía siguiendo el valle por donde corre un pequeño río con rumbo Noroeste desde el pueblo, inclinándose luego hacia el Sudoeste para llegar a Montefurado, donde había otro hospital, como también los había en los lugares de Lago y Berducedo.


Por tanto, hubo y hay Caminos, en Tineo y en Allande, más antiguos o más que el de la Sierra de Hospitales y apoyados desde luego  con notables «hospitales» vinculados al mundo religioso y civil, y con cierta consistencia y solvencia pero no parecen tener importancia alguna en la imaginatio actual sobre el Camino Primitivo, cuyo lugar preferente lo ocupan los equipamientos de Hospitales, lo cual no deja de ser una representación fantasiosa del mundis peregrinatio.

En ese sentido la falta de conocimiento y de observación en el trajinar peregrino actual, no parecen tener importancia ciertos topónimos como los que sustentan muchos trazados santiagueros y camineros, como el caso de las Ventas, las cuales daban soporte a los trazados camineros, y que en el caso que nos compete, pues tenemos la Venta de Porciles, Fuenfría o Fonfría.


Antiguos pilones de agua , de cuando existía la Diputación de Oviedo, y que hoy están más que secos y con las vías de agua, ya perdida. y como vemos pos las pequeñas cabañas y sus dimensiones y la precariedad de medios, como que los equipamientos eran más casi que de "fortuna".

En fin, todo este desarrollo viene a incidir en lo que me decía un viejo ganadero de la zona de Lavadoira, «en los años 60 en las altas terruños de los Hospitales, por no haber no había ni la imagen actual de sendas y trochas, pues cada invierno era devorada por la dura climatología, y a pocos se les ocurría trasegar en demasía por el Palu».

Valga pues, esos apuntes, de que más allá de que cada uno haga el Camín que más desee, el actual tramo de Hospitales no eran más que atajo con trabajo, por el trasegaba poca gente, y ya se sabe los peregrinos querían pueblos, donde pedir y conseguir un plato de comida, algo malo de conseguir en el solitario cruce de la Sierra de los Hospitales, y con esta serie de aportaciones trato de desmontar ese cruzada de imponer Hospitales como camino histórico y auténtico del Camino Primitivo.

Víctor Guerra