jueves, 8 de agosto de 2019

Camino del Norte. Etapa 13 Arzúa- Pedrouzo

Tras la movida para poder entrar en el albergue de Arzúa, la noche fue calma para todos, tal vez el cansancio nos hizo dormir de forma profunda, aunque dados  los movimientos matinales de primerísima hora, a eso de las 5 de la mañana, provenientes en su mayoría de parte de los peregrinos extranjeros, que vienen con el soniquete del Francés, con eso de madrugar para no coger sol y tener una buena litera, de lo cual ya he avisado al personal acompañante, de que ahora estamos en medio de la riada del  peregrinos del  Camino Francés.

O sea que a eso de las 7,45 ya estábamos en danza y una hora más tarde ya salimos Camino adelante por la calle del albergue que es la rua principal de la pereginatio jacobita, que ha estas horas se mueve camino de su próximo destino, el cual si siguen las normas que dictan las guias al uso, nos veremos después de  unas horas en Pedrouzo.

Las nieblas nos acompañan en estas primeras hola panza a la vuelta de la esquina.




ras, donde vamos sin tomar un mal café, y con la esperanza de poder meter algo en 
De buenas a primeras ya observamos los primeros cambios, atuendos más deportivos, a modo de scouts, y mucho bastón de por medio, y también la presencia de hordas peregrinas que vienen a modo de oleadas de los distintos alojamientos que recogen peregrinos, que no son solo los albergues, hay hoteles, pensiones, etc.

Don Pedro ha recobrado fuerzas y Maki se recobra como puede de su inmensa pérdida, su querido bordón, aquí los tienen en actitud recta y marcial a primera hora de la mañana.

A las afueras de Arzúa, primer puesto de control credencial a cargo de una extraña comunidad de monjas Guanelianas, o sea las Hijas de Santa María de la Providencia, que en una casa a medio hacer, montan su quiosco de sellado donde D. Pedro y luego Maki sellan sus credenciales.


Echamos unas risas y bromas con las Hermanas y proseguimos nuestro trajín por el Camino Negro, o sea el Camino de Cluny, que fue el causante o al menos la vara del poder para virar a Roma y deja atrás la herencia visigoda.

El Camino nos ofrece cuando nos adentramos en las corredoiras gallegas, un sinfín de homenajes, estatuas, homenajes funerarios con orlas y encuadres varios, con recuerdos colgados de árboles, o extraños santuarios instalados en las más diversas oquedades, todo parece valer para levantar un homenaje en muchas ocasiones a no sé sabe quién, pues son tantas la fotografías, las dedicatorias, y demás relicarios dedicados que allí se depositan, que más bien me recuerdan a aquellas ermitas, como la de la Providencia de Gijón, llena de exvotos.


El personal va alegre y rápido, pues saben que toda la peregrinatio está a punto de concluir, pues el objetivo de llegar a Santiago y de abrazar al señor Santiago está muy cerca y eso pese al peso hace que el paso de aligere, además de ir dejando ya por los albergues los restos de una mochila en la cual empiezan a sobrar algunas cosas.

No pasan también numerosos grupos de estudiantes, que realizan los 100 últimos kilómetros del Camino, y que van ligeros, pues la mayoría de los equipajes los traslada el autobús que los socorre, también las nuevas agencias de movilidad de equipajes, hace su buen agosto por estos lares, como la furgoneta que nos pasa varias veces de www.caminocomodo.es.




Uno de los grupos que cogemos en nuestro trasegar, es un grupo de estudiantes, no sé si inglés o americano, y entre toda la marabunta de alumnos, me encuentro con varias chicas con pañuelo en la cabeza (hiyab​),  

Estas alumnas hacen con toda naturalidad  su peregrinación a Santiago, sin mucho problema, aunque al Señor Santiago se le haya tenido como el Santiago matamoros,  y así e le representa en muchas imágenes, matando moros a sablazos, y pisoteando cuerpos malheridos, pues bien a estas señoritas estudiantes de religión musulmana, se les deja ver su actitud caritativa, pues en cada lugar que pueden depositan unas monedas, algo muy característico en el mundo islámico, también te persiguen los perros y los niños árabes a piedrazos, pero sus aptitudes caritativas les denota frente a los cristianos.




Me voy fijando en sus formas y aptitudes durante buen parte del Camino, pues van muy ligeras, en un recodo nos sentamos D. Pedro y yo, pues Maki, ha tirado para adelante, y secarme el sudor, y quitarme el sombrero vaqueiro, ha quedado al descubierto mi kufi, pronto parte del grupo de escolares me sorprende al verme con un kufi y me saludan ceremoniosamente, pues creen estar ante una de sus referencias culturales.


El camino no se hace pesado al contrario se hace entretenido con tanto transeúnte por estos lares, lo que algunos llaman turigrinos, los que solo hacen los 100 kilómetros para ganar el derecho a la Compostelana, lo que hace que el personal tenga  ese perfil, de poca mochila, con relajos o con prisas, muy modernos todos ellos  y muy ligeros de equipaje, enseguida se ve quien viene de lejos y quien viene de al lado, viéndoles caminar ya es suficiente.



Además, hoy es una etapa de transición para poder repartir luego mejor las etapas finales, que aún no sé cómo quedarán pues cada uno tiene una idea de como cerrar este peregrinaje del 2018. Don Pedro no sabe para donde ir, ni como ni que camino seguir, lo que tiene claro es que se quedará en Santiago unos dias, Maki con Victor está planteando regresar juntos en coche para Gijón y yo tengo claro que regreso andando a casa, al menos unas etapas, pues tampoco es que tenga mucho presupuesto y el tiempo acompaña más bien poco. Este mes de junio del 2018 está viniendo muy raro.


El Camino va en paralelo a la Nª -547 pero más al Norte, por tanto apenas si vemos nada, algunos pueblos pequeños, como A Peroxa, o A Calzada o Lengüelle, hasta llegar a O Castro, con 10 km recorridos, ósea la mitad de la etapa, no paramos para dar un alivio a las piernas un meternos algún que otro refrigerio al cuerpo.

Vemos el paisaje y al paisanaje pasar por delante de nuestros ojos en un incesante y colorido pasar donde le color predominantes el morado, de hecho ya lo conté en el artículo del Camino vira al Morado, que en la etapa siguiente contaría más de 250 mujeres peregrinas entre las 9 y las 14 horas. En la parada me encuentro con un nutrido grupo de enfermeras de Granada que son la referencia del artículo que les dedico a ellas, y el cual resulta un buen complemento para el relato de esta etapa por las tierras de la Gallaecia.



Tras el Castro el Camino se ciñe más aún a la Nª 547, y cuando de aleja, cuando se circula por sus arcenes con hitos como EL Empalme o Santa Irene con su famosa fuente y ermita dedicada a esta hermosa monja que fue asesinada en el lejano año de 653 por un despechado novio que le dejó para tomar los hábitos. 

A partir de aquí camino con las amigas granadinas, pues D. Pedro se quedó atrás hace ya tiempo y Maki ya estará cogiendo plaza en Pedrouzo.

Se nota que estamos ya en el Francés cuando vemos en mitad del pinar el montaje escenográfico y virtual ofreciendo servicios de alojamiento en las en las cercanías de Santa Irene, en esa contemplación estaba cuando nos avisa Maki, de que hay que estar en la cola del albergue de Pedrouzo, que nos guarda el sitio, pero que cuando lleguemos a la ventanilla, ya sabemos si estamos hay plaza y sino al duro suelo de las antojanas.

Llegamos justo tiempo a la cola cuartelera de albergue que está hasta los topes a las 4 de la tarde.



Tomamos posesión de nuestras literas y nos damos al bureo de buscar un buen bar donde darnos al condumio, y lo encontramos donde siempre, lleno de paisanos/as del lugar. Nos damos al ribeiro ene sos sitios donde todavía lo venden a granel, y urgimos a las camareras para que nos atiendan no vaya ser que nos quedemos fuera al llegar la noche.


Y así se cierra  una etapa más más hacia los predios del Señor Santiago, aunque en mi seno interno yo sea más devoto del herético Prisciliano, que del señor matamoros.

Victor Guerra.